Últimamente me da por recordar tiempos pasados. Dicen que siempre fueron mejores, pero yo diría que no. Que, como máximo, iguales.
Dicen que, por un simple instinto de conservación, nos es más fácil mantener en nuestros recuerdos las cosas buenas que nos han ocurrido que las no tan buenas. Pues bien, últimamente me pasa al contrario. Tengo una redomada tendencia a recordar cosas que si bien no me hicieron daño en su día, o lo superé con cierta facilidad (por aquello de la paciencia = tontería, o de buscar siempre el lado bueno a todo) me generaron y me siguen generando un cierto desasosiego.
¿Que os parecería una pareja que decide manera unilateral y sin encomendarse ni a dios ni al diablo prescindir del sexo? Estoy hablando de personas con menos de 30 años, (Ha llovido mucho desde entonces) así que no me vengáis con eso de que "con la edad ya se sabe" y todas esas historias. Un buen día, mi pareja después de un "calentón" divertido en el sofá me dice "No, hoy no". ¿Por qué?, le pregunto, que pasa. Respuesta. "Hoy no. Mañana. Ya te compensaré" Y no consigo otra respuesta que esa. Además "mañana" no llegó, claro. De nuevo, mi "bondad" y paciencia mal entendidas me hicieron pensar que algo habría hecho yo mal, que tendría sus motivos y no le dí demasiada importancia. Pero esta y otras cuestiones relacionadas con lo mismo, me vuelven en ocasiones a la mente. En aquella época había tres posibilidades: Si tomaba yo la iniciativa normalmente recibía respuestas del tipo "¿Que no tienes sueño?", "Este libro es muy interesante", "duérmete ya", y así. La segunda era tomar la iniciativa cuando mi pareja ya dormía. De nuevo, había dos posibilidades: que se despertase antes de "entrar en calor", con lo que estábamos en la misma situación anterior de excusas, o que se despertase "ya caliente". En este caso, el problema era al día siguiente: un humor de perros nos acompañaba durante todo el día. La tercera vía era esperar que tomase la iniciativa "la segunda parte contratante". Eso no llegó casi nunca, pero hubo alguna ocasión. ¿Recordáis cuando TV empezó a programar pelis subidas de tono los viernes a la noche? Bien, yo en aquel tiempo trabajaba los sábados, así que me iba a dormir a una hora "decente". Pues el primer viernes que programaron una de estas pelis, a las tres de la mañana sí tomó la iniciativa para darme un "repaso" importante. ¡Bien! pensé para mis adentros, al menos los viernes habrá "mambo". Pues no. Al viernes siguiente, la tele se apagó tan pronto programaron el "rombo". Al poco tiempo se repite la historia. Esta vez es el libro que está leyendo, de marcado carácter erótico. De nuevo, mi imaginación despega pensando en los días que durará el libro. Pues, ¡Oh, sorpresa! Al día siguiente, empieza a leer otro libro menos calentorro, y el susodicho queda relegado a un segundo plano que se acaba de leer entre horas, a mediodía, media tarde y otros momentos en que no sean "comprometidos". Cada un puede sacar sus conclusiones. Yo no me atrevo a sacar las mías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario