A veces, la inspiración a que nos tienen acostumbrados los guionistas de películas hacen honor a la verdad. Seguro que si la inspiración te pilla "distraído", no vas a escribir nada. Pero también es verdad que otras veces "las musas han pasado de mi" como decía la canción de Serrat. Y eso ocurre cuando a la dificultad innata de expresarse, sumamos la dificultad para poner nuestros sentimientos encima de la mesa.
Cuando en nuestro cerebro se acumulan cosas y más cosas, apelotonadas, convirtiendo nuestro pensamiento en un magma de ideas y sentimientos con o sin sentido, no sé, que se sobreponen, se apelmazan, y te hacen sentir esa sensación de que "no puedo expresar" lo que siento, no sin hacer un sobresfuerzo difícil de digerir...
Y, últimamente, me pasa con frecuencia.
Solo atiendo a sentirme mal, sentirme rechazado, como siempre, pero con un nudo que me atenaza y no se por donde darle escape.
Intento expresarme. Intento escribir. Y borro lo que he escrito. Y vuelta a empezar. Y así días y días.
Todo se torna borroso cuando te das cuenta de que no has hecho nada positivo en la vida, en especial, para tí mismo. Ves que has dejado escapar cosas, posibilidades, que quizá no te habrían reportado nada bueno, pero lo que es seguro, es que no te han reportado nada. Ni bueno ni malo. Solo el malestar de no haberlo intentado...
Bueno, demasiado filosófico hoy.
Como siempre, las malas caras, la tristeza, siguen aposentadas en las vivencias del día. ¿Por que no quiere ser feliz? ¿Por que se empeña en que las cosas vayan mal? Ya no se que hacer. Si "paso", mal. Si no, también. Si pregunto en que puedo ayudar, me tira algo por la cabeza, figuradamente. (Aun no ha llegado a lo físico, pero quizá sea igual de doloroso)
Esperemos que mañana sea un buen día. O al menos, menos malo.
miércoles, 27 de noviembre de 2019
domingo, 29 de septiembre de 2019
Paciencia, paciencia. Santa paciencia.
Otra vez. Otra vez ha pasado. Otra vez, después de lo que debería haber sido un día normal, comiendo con familia, hablando con más familia, han vuelto las lágrimas, las malas caras y las respuestas "duras", por llamarlas de alguna manera cuando nos hemos quedado solos. Y yo he perdido la compostura. Después de mucho años de aguantarme, de poner buena cara, de "morderme los nudillos" y evitar a toda costa "saltar" y cabrearme, llevo una temporada que me enfado. Se ve que los Reyes Magos este año no me trajeron el saco de paciencia lo suficientemente lleno... Y me siento mal. Aunque en el fondo se que no soy ni culpable ni responsable ni nada por el estilo del mal humor y la tristeza, no puedo evitar pensar que algo pasa, que algo podría hacer para evitarlo. ¿Será por que ayer me fui todo el día con un amigo? De nuevo, ¿casualidad? No creo en las casualidades. Y si cada vez que salgo solo, bien en moto, bien en coche o, incluso, a hacer alguna reparación a las pocas horas hay drama... No es que si me estoy en casa no pase, pero no cada día. Pero si salgo, si es cada día... Cada cual que saque sus propias conclusiones.
viernes, 27 de septiembre de 2019
Más historias de juventud.
O quizá debería titular la entrada como "más no historias de juventud"? Cuando se abre la Caja de Pandora, cuesta mucho, pero mucho, cerrarla. Los recuerdos se van enlazando unos con otros, vuelves a recordar cosas que hacia años, muchos años, que no recordabas; tanto es así que, a veces, llegas a a pensar si no son fruto de tu imaginación. Pero pronto la realidad vuelve a ponerse ante mí. Si no es real ¿que hacia yo? Obviamente, es real. Por desgracia, es real. Hace poco me vino a la mente otro de mis "grandes amoríos" de juventud. Platónico, por supuesto. ¿Que pensabais? ¿que alguna chica me había dicho que "si"? En este caso, me quedé con la duda.
Un día me decidí a inscribirme en una academia de inglés. Después del "test" de entrada, a primero de lo básico, claro. Empieza el curso y "¡oh, sorpresa!" coincido con una clienta , una pelirroja que quitaba el hipo, bien, total que "te acompaño a casa". Y asi cada martes y cada jueves durante todo el curso. Y... ahi está toda la historia. Creo que acabó pensando que era homosexual. ¿Como, si no, se puede explicar que dos días a la semana la acompañase hasta su casa y no le tirase los tejos? ¿Ni una sola vez? Al menos no me dijo que no...
Un día me decidí a inscribirme en una academia de inglés. Después del "test" de entrada, a primero de lo básico, claro. Empieza el curso y "¡oh, sorpresa!" coincido con una clienta , una pelirroja que quitaba el hipo, bien, total que "te acompaño a casa". Y asi cada martes y cada jueves durante todo el curso. Y... ahi está toda la historia. Creo que acabó pensando que era homosexual. ¿Como, si no, se puede explicar que dos días a la semana la acompañase hasta su casa y no le tirase los tejos? ¿Ni una sola vez? Al menos no me dijo que no...
martes, 24 de septiembre de 2019
Asesor de pareja.
Hace ya un tiempo decidimos que así no podíamos "tirar" hacia adelante. La decisión compartida fue la de buscar a alguien, un profesional, que nos escuchase, que pudiese hacer de "mediador" entre nosotros y de esta manera, mirar de limar lo que nos está, desde hace ya muchos tiempo, haciendo daño. Ayer fue el "gran día". Tuvimos una primera charla con una psicóloga especialista en trastornarnos de pareja, o como se llame. Como es fácil suponer, se nos saltaron las lágrimas, nos costó un poquito abrir nuestro "yo interior" a una persona que no conoces, que supones que es neutral, ... Pero es como meter los dedos en un enchufe. Te haces daño, te molesta esa sensación de quemazón, de calambre, ... Las "vibraciones" pueden ser buenas. Lo son, seguro. Pero cuesta mucho confiar en los demás, más aún cuando vienes "escarmentado" por tus experiencias anteriores, que no has sabido gestionar, y de las que solo recuerdas losa malos ratos, la soledad, la "incomprensión" de tus amig@s,...
Bien, dentro de 15 días, segundo "round".
Bien, dentro de 15 días, segundo "round".
jueves, 19 de septiembre de 2019
Hoy tampoco sabré el motivo.
Ya hace días que tenía previsto salir con unos amigos a desayunar y hoy ha sido el día señalado. Hemos dado un paseo en moto, hemos hecho un buen desayuno, y vuelta a casa. A mediodía estábamos ya de vuelta. A veces no hace falta ni que abrir la boca para demostrar tu estado de ánimo. El recibimiento ha sido de caras serias, respuestas monosilábicas, gestos de, ¿como decirlo?, "molestia" ante cualquier intento de contacto, ... Solo un escueto "gracias" cuando he recogido la mesa y le he ofrecido un café. ¿Es esto una reprobación de que me haya ido esta mañana? ¿no? Pues a mi me lo parece. Misma situación que cuando me voy a ver a alguno de los pocos clientes que tengo. "Voy a ver al Sr. Tal, que tiene un problema con el ordenador", es la "contraseña" para arrugar el morro. Y, no veáis como se puso cuando le insinué de abrir un pequeño negocio de reparación de ordenadores. Una vez se me ocurrió preguntarle si no le gustaba que hiciese cosas, como reparar ordenadores. "No, no. Haz lo que quieras". Luego, eso sí, me echó en cara que yo no la había apoyado nunca.
Hoy, un ángel me ha dicho que escriba. Eso hago.
Hoy, un ángel me ha dicho que escriba. Eso hago.
miércoles, 18 de septiembre de 2019
Ayer fue un buen día.
Bueno, tampoco hay para tanto. Vamos a dejarlo en que fue una tarde razonablemente buena.
Por la mañana, bastante pronto, un Whatsapp de una amiga. Un cielo de persona. "¿Como estás? Y no me contestes con un emoticono ". ¡Bufff! "Jarrá" a llorar. Algo más tarde, llamada telefónica, buenas palabras, buenos consejos, algo en lo que arroparse, ...
A la tarde, se me "endurece" el corazón. (venga, va. Animo, tu amiga, esa amiga, ese cielo de persona, está contigo, ... ) Intento ser amable, intento ser cariñoso, intento ser..., ¿que más?
Intento estar bien. Intento estar feliz, ( bueno, vamos a dejarlo en "estar", que ya es mucho)
Llega la noche, y, alguna caricia, algún codazo, una "paja" y a dormir.
Vuelvo a buscar las excusas de siempre. La enfermedad, la medicación, el cansancio, el sueño, ...
Al menos he dormido unas horas. Ojalá pudiese hacer esta "introspección" con más frecuencia.
Hoy, ya veremos como va el día. Y la noche.
Por la mañana, bastante pronto, un Whatsapp de una amiga. Un cielo de persona. "¿Como estás? Y no me contestes con un emoticono ". ¡Bufff! "Jarrá" a llorar. Algo más tarde, llamada telefónica, buenas palabras, buenos consejos, algo en lo que arroparse, ...
A la tarde, se me "endurece" el corazón. (venga, va. Animo, tu amiga, esa amiga, ese cielo de persona, está contigo, ... ) Intento ser amable, intento ser cariñoso, intento ser..., ¿que más?
Intento estar bien. Intento estar feliz, ( bueno, vamos a dejarlo en "estar", que ya es mucho)
Llega la noche, y, alguna caricia, algún codazo, una "paja" y a dormir.
Vuelvo a buscar las excusas de siempre. La enfermedad, la medicación, el cansancio, el sueño, ...
Al menos he dormido unas horas. Ojalá pudiese hacer esta "introspección" con más frecuencia.
Hoy, ya veremos como va el día. Y la noche.
domingo, 15 de septiembre de 2019
Cumpleaños... ¿Feliz?
Ayer tenía que ser un buen día. Todo estaba preparado para celebrar su cumpleaños rodeada de amigos y familia. Un aperitivo, una barbacoa, bebidas, postre, pastel con velas, cava.,... Ya por la mañana iba el día un poco torcido. A la hora del desayuno ya habían caído tres o cuatro "broncas", "bronquitas", "reproches" o como le queráis llamar. Durante el día aún cayó alguna más. Pero lo mejor estaba por llegar. A la noche, mal humor, más reproches, más malas caras y a dormir no sin antes dar un portazo. Hoy por la mañana, la guinda que corona el pastel. Se despierta llorando, vuelven las frases de siempre, "Me quiero morir", " la vida es una mierda", ojalá tuviese valor para quitarme de enmedio", etcétera, todo eso, claro, sin dejar de llorar, sin dejar que esté a su lado, sin dejar opción a que intente consolarla.
A las tres horas, a la cama, un Diazepam, previa llamada a Urgencias del CAP, y a seguir esperando... Esperando ¿a qué? No lo sé.
Mi Pepito Grillo particular me sigue diciendo que no he sabido luchar por su felicidad, que no he sido capaz de hacer que su vida a mi lado sea, al menos, un poco placentera...
¿Es normal que aflore el sentimiento de culpa cuando no sabes los motivos?
A las tres horas, a la cama, un Diazepam, previa llamada a Urgencias del CAP, y a seguir esperando... Esperando ¿a qué? No lo sé.
Mi Pepito Grillo particular me sigue diciendo que no he sabido luchar por su felicidad, que no he sido capaz de hacer que su vida a mi lado sea, al menos, un poco placentera...
¿Es normal que aflore el sentimiento de culpa cuando no sabes los motivos?
sábado, 7 de septiembre de 2019
Que poco dura la alegría en la casa del pobre...
Como muchos sabréis, se trata de un dicho que viene a significar que en donde no hay materia prima, es raro que haya buenos resultados. Y sí, esa es mi vivencia. He llegado a la conclusión de que como soy un gilipollas integral, un imbécil recalcitrante y un borrego de mierda, pues me toca aguantar esta porquería de sentimientos entrecruzados, de vivencias que no llegan a nada... Recordaréis que, hace unos días, comentaba que, después de "romper el hielo" y decidirme a expresar parte de mis sentimientos habíamos vuelto a la "normalidad", es decir, a "vete a dormir que ahora voy". Bien. Transcurrido un tiempo prudencial, o al menos eso me parece, me decidí a tomar la iniciativa, ¿resultado? Pues el que hace tiempo que no ocurría. Si, si. Exacto. Desde que no tomaba yo la iniciativa. Hoy, al despertar, malas caras, lloros, mal humor,... Vamos, malos rollos generalizados. No es que normalmente no sea así, pero ¿por qué eso malas rollos, mal humor, aumenta significativamente después de "una noche loca"? Que nadie piense que "una noche loca" significa 5 horas de sexo continuado ni mucho menos. Dudo que a mi edad pudiera aguantar ese ritmo ni con ayuda de pastillitas azules... Y menos aun con la falta de entreno acumulada. Bueno, una cosa más a añadir a la lista de "por qué"...
jueves, 5 de septiembre de 2019
¿Hablar es bueno?
Pues no lo sé. La teoría es que, si no dices lo que piensas, si te guardas tus pensamientos, si prefieres callar a "liarla", esos pensamientos se enquistan, se pudren y acaban haciéndote daño, amargándote la existencia,... Y, quizá, solo quizá, tengan una parte de razón los que así opinan.
A veces explicar tus pensamientos, tus dudas, tus ideas, solo hacen que reafirmar esas mismas dudas, esos mismos pensamientos, sobre todo, cuando ves que lo que obtienes, después del grandísimo esfuerzo que te supone el "romper el silencio", (vale, es culpa mía el ser una persona con tendencia a la introspección y a la melancolía), es una respuesta vaga y sin sentido, malas caras, malas vibraciones, tristeza y lágrimas,...
Hace dos días que me decidí a decirle a mi pareja que creía que me "esquivaba", que intentaba huir de mi, de mis caricias, de mis deseos de estar con ella, ... Bien, después de un buen "hartazón" de lágrimas, de excusas, de "es que yo no sabía que lo llevabas así", después de plantear mis dudas sobre sus "antidesos" (es que no se como calificarlo) de sexo, (Joder!, es que son 35 años así!) sus negativas, sus "duérmete", sus "estoy cansada", sus evasivas de todo tipo, incluso cuando tenía ganas, decidió "cambiar el chip" y tomar la iniciativa durante unas horas... Luego, bien pronto, vino la "cruz de la moneda": "Es que estoy haciendo un esfuerzo y tú no pones nada de tu parte, parece que me tengas miedo, etc. etc."
Vamos a ver. Dos cosas. La primera, es que yo no soy un "profesional" del sexo. Mi cuerpo, ya con unos cuantos años encima, no aguanta dos o tres revolcones en pocas horas, en parte por la edad, obvio, en parte por la falta de "entreno". Hace falta repetir que llevo 35 años "a pan y agua"?
La segunda es una cuestión "anímica". Hace muchos años tuve que tomar la "sabia" decisión de no tomar la iniciativa, de esperar a que su ritmo marcara la actividad, cansado de recibir negativas de todo tipo como ya he explicado antes. Solo añadir que ese "ritmo", más que ritmo era, o es, un "dejar pasar el tiempo y las ganas". Bien, después del esfuerzo que me supuso el rebelarme contra mis ganas de tomar yo la iniciativa, trabajo que me llevó meses de "estate quieto, no pienses, no pasa nada, mañana será mejor" ahora me echa en cara que no tome la iniciativa. Creo que es normal que, después de años y años de frenarme, de reprimirme, de coartarme a mi mismo, ahora me cueste el recuperar esa, como decirlo, alegría, predisposición, en definitiva, volver a tomar la iniciativa sin miedo al rechazo, sin miedo a la negativa, sin miedo a las malas caras, ...
Total, que si me hubiera quedado callado, estaríamos igual. O "más o menos".
A veces explicar tus pensamientos, tus dudas, tus ideas, solo hacen que reafirmar esas mismas dudas, esos mismos pensamientos, sobre todo, cuando ves que lo que obtienes, después del grandísimo esfuerzo que te supone el "romper el silencio", (vale, es culpa mía el ser una persona con tendencia a la introspección y a la melancolía), es una respuesta vaga y sin sentido, malas caras, malas vibraciones, tristeza y lágrimas,...
Hace dos días que me decidí a decirle a mi pareja que creía que me "esquivaba", que intentaba huir de mi, de mis caricias, de mis deseos de estar con ella, ... Bien, después de un buen "hartazón" de lágrimas, de excusas, de "es que yo no sabía que lo llevabas así", después de plantear mis dudas sobre sus "antidesos" (es que no se como calificarlo) de sexo, (Joder!, es que son 35 años así!) sus negativas, sus "duérmete", sus "estoy cansada", sus evasivas de todo tipo, incluso cuando tenía ganas, decidió "cambiar el chip" y tomar la iniciativa durante unas horas... Luego, bien pronto, vino la "cruz de la moneda": "Es que estoy haciendo un esfuerzo y tú no pones nada de tu parte, parece que me tengas miedo, etc. etc."
Vamos a ver. Dos cosas. La primera, es que yo no soy un "profesional" del sexo. Mi cuerpo, ya con unos cuantos años encima, no aguanta dos o tres revolcones en pocas horas, en parte por la edad, obvio, en parte por la falta de "entreno". Hace falta repetir que llevo 35 años "a pan y agua"?
La segunda es una cuestión "anímica". Hace muchos años tuve que tomar la "sabia" decisión de no tomar la iniciativa, de esperar a que su ritmo marcara la actividad, cansado de recibir negativas de todo tipo como ya he explicado antes. Solo añadir que ese "ritmo", más que ritmo era, o es, un "dejar pasar el tiempo y las ganas". Bien, después del esfuerzo que me supuso el rebelarme contra mis ganas de tomar yo la iniciativa, trabajo que me llevó meses de "estate quieto, no pienses, no pasa nada, mañana será mejor" ahora me echa en cara que no tome la iniciativa. Creo que es normal que, después de años y años de frenarme, de reprimirme, de coartarme a mi mismo, ahora me cueste el recuperar esa, como decirlo, alegría, predisposición, en definitiva, volver a tomar la iniciativa sin miedo al rechazo, sin miedo a la negativa, sin miedo a las malas caras, ...
Total, que si me hubiera quedado callado, estaríamos igual. O "más o menos".
domingo, 1 de septiembre de 2019
Verano, playa, mar, ...
Y otras actividades, igual a otros problemas. A mi no me gusta la playa, así que, si puedo, me escaqueo para no ir. Pero eso no significa que no la soporte y que no quiera ir de ninguna de las maneras. Ayer le dije a mi pareja "hoy te acompaño a la playa", quizá un poquito forzado por sus constantes quejas "es que no hacemos nada juntos" y cosas por un estilo que me había dicho hace ya unos días. Mi sorpresa fue la respuesta: "No me acompañes, prefiero ir sola". Hoy, no me ha dado la oportunidad siquiera. "Si te apetece, mañana te vienes conmigo a la playa"
Llamadme mal pensado, pero si alguien ve un comentario así en una película, está esperando la siguiente escena para ver con quién se la está pegando. ¿O no? Más aún cuando, al volver de la playa te dice "Luego te explicaré por que no quería que vinieses a la playa conmigo" Y, al cabo de un buen rato, empieza a divagar sobre la tristeza, lo mal que lo ha pasado en esta vida, que cuando nos casamos eramos muy jóvenes, que tuvo que hacerse responsable a la fuerza,... Pero, ¿y eso tiene algo que ver con que la acompañe a la playa? Cada vez entiendo menos. Si alguien tiene una explicación y me la da, le estaré eternamente agradecido.
Llamadme mal pensado, pero si alguien ve un comentario así en una película, está esperando la siguiente escena para ver con quién se la está pegando. ¿O no? Más aún cuando, al volver de la playa te dice "Luego te explicaré por que no quería que vinieses a la playa conmigo" Y, al cabo de un buen rato, empieza a divagar sobre la tristeza, lo mal que lo ha pasado en esta vida, que cuando nos casamos eramos muy jóvenes, que tuvo que hacerse responsable a la fuerza,... Pero, ¿y eso tiene algo que ver con que la acompañe a la playa? Cada vez entiendo menos. Si alguien tiene una explicación y me la da, le estaré eternamente agradecido.
sábado, 31 de agosto de 2019
Hay que romper los huevos para hacer tortillas...
Esta frase, dicha por una buena persona, me hizo reaccionar. No voy a decir que "para bien", pero algo es algo. Esta claro que no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos, de la misma manera que no se pueden decir las verdades, hablar de sentimientos, sin hacer y hacerse daño. Han sido horas de lágrimas, de abrazos, de "te quiero",... pero luego han llegado los reproches, las excusas, las lamentaciones..., en definitiva, que vamos a ver de que sirve el hacerse tanto daño. Uno tiene claras sus vivencias, sus "sentencias" después de ver las opiniones, pero cuando te dicen que eso no es así, que lo que tu has vivido no se corresponde con la realidad, que son "cosas tuyas", que has malinterpretado algunas acciones y sus resultados, pero no te dicen cual es la realidad, la verdad, no sabes si apretar y seguir "encabronado" con tus ideas o dejarlas pasar, esperar que se relajen para volver a meterlas en su caja, cerrarla, poner el candado y volverlas a guardar en el armario, a ver si la próxima vez que se habra la cajita ya ha dejado de tener importancia, ya ha dejado de provocar sentimientos encontrados, en definitiva, si se ha podrido definitivamente... Y así estamos.
lunes, 26 de agosto de 2019
La prueba del algodón.
Se trata, no si alguien lo recuerda, de un anuncio de un producto de limpieza que decía algo así como "el algodón no engaña". Bien, con este título me quiero referir a que en la vida es necesario, casi siempre, asegurarse de que, lo que uno opina es correcto, mediante pruebas más o menos empíricas. Así que después de tener un rato de charla con una persona a quién decidí darle el tostón con mis neurastenias, (en parte culpa suya por preguntar ¿cómo estás?) entre las que se encuentra mi creencia de que sólo he recibido negativas a cualquier cuestión/petición que yo haya planteado. No hace falta pensar en temas más o menos delicados como peticiones de tipo sexual ni nada así, que también, si no en cuestiones que podríamos calificar como de "banalidades" como por ejemplo "vamos a tomar un café", "Vamos al cine", y cosas de este estilo. Ayer noche, sin prepararlo ni buscarlo, tuve la demostración de que mi opinión sobre este tema es correcta. Después de cenar, fueron desapareciendo las personas con las que estaba. Una a una. Sin tregua pero sin pausa. Cuando solo quedaba una persona cerca de mi, que, casualmente, coincidía con la que he comentado más arriba (Si, la que le dí el tostón) le pedí que me hiciese compañía durante 5 minutos. Solo 5 minutos. Nada más. No creo que haga falta una encuesta para conocer la respuesta ¿no? Eso sí, con una excusa piadosa para no "herirme". Solo falta comentar que era muy pronto, como dos horas antes de la hora habitual para irse a dormir en estos días... Dos horas más para añadir a mis ratos de soledad, de vivir con mis recuerdos, mis malos recuerdos, recuerdos que hacen daño cuando los revives y que aparecen una y otra vez de manera recurrente en mi cabeza. Esta noche, más tarde, cuando no podía dormir, cuando los fantasmas de juventud venían una y otra vez a recordarme lo imbécil que soy, me levanté para ponerme delante del espejo y buscar el letrero. Ese letrero que seguro llevo en algún sitio bien visible para las demás personas y que no encuentro en el que pone algo así como "Este tío es gilipollas, tiene el pene pequeño y no sabe usarlo". Y no lo he encontrado. Tendré que seguir buscando. Seguro que está.
¿Hay alguien que me siga en este blog? No hace falta mucho tiempo para dejar una nota, o contactar conmigo por Email... cboter@gmail.com. Sería bueno saberlo. Bien pensado, no hace falta. Ya se la respuesta, ¿verdad?
¿Hay alguien que me siga en este blog? No hace falta mucho tiempo para dejar una nota, o contactar conmigo por Email... cboter@gmail.com. Sería bueno saberlo. Bien pensado, no hace falta. Ya se la respuesta, ¿verdad?
domingo, 25 de agosto de 2019
Hoy toca hablar de la noche.
Esta noche ha sido dura. Como hacía tiempo que no lo eran. Las primeras horas, como siempre. "vete a la cama, que ahora voy yo". 'Ahora' significa un par de horas, no sea que aún no me haya dormido y me de por ponerme cariñoso, o sea, pesado, que es lo mismo. Por la tarde, había tenido una charla con mi cuñada, en la que afloraron cosas de la juventud, como los sinsabores, amoríos platónicos y demás idioteces de las que "disfruté" en esa etapa de la vida en la que se supone que se tiene el primer amor, en la que se despierta al sexo con escarceos mas o menos exitosos y en la que yo pasé mis "mejores" momentos de soledad mientras mis amigos y amigas me hacían sentir envidia cada vez que nos veíamos. Por la noche, esa charla se me indigestó y volví a revivir aquellos días de mierda en que mi mejor compañía eran las ocas del claustro de la Catedral de Barcelona. Aquellos días en que salía de casa para no ir a ningún sitio, en los que la tarde del sábado y el domingo se hacían eternos y deseaba con locura que pasasen esas horas, que llegase el domingo a la noche para acostarme y despertar el lunes para ir a trabajar, a estudiar y vuelta a casa de nuevo a dormir... Hasta que llegaba de nuevo el sábado, el horrible sábado, y al salir de trabajar a mediodía tenía que inventarme alguna escusa para huir de casa, esa casa que se me caía encima pero de la que, a la vez, no deseaba salir para no encontrarme de nuevo solo como un gilipollas, dando vueltas sin ningún rumbo hasta la hora de cenar. "Este fin de semana me voy a esquiar con los amigos". Y una mierda. Ell@s se iban a esquiar y yo me metía en cualquier sitio a dormir, lo que fuera con tal de no ir a un apartamento con los demás y seguir viendo lo mismo de siempre. Una vez si caí en la trampa. Me fui a esquiar con la "colla", pero fue una vez y no más, Santo Tomás. Después de cenar, tod@s se fueran con sus respectiv@s a la ama, y yo me quedé como siempre, solo, en el sofá del comedor, llorando de rabia y envidia como lo que soy, un imbécil, hasta la mañana. Así que, ¡hala! a desayunar y a esquiar cayéndome de sueño y listo. A la tarde, vuelta a casa, vuelta a la rutina y a desear que no llegase el sábado. No os penséis que en el trabajo la cosa iba mucho mejor. Trabajaba de cara al público, y en un barrio de gente obrera y de clase media-baja, con compañeros cuarentones que me metían en encerronas cada vez que entraba alguna chica joven en la oficina. "'Carlos!, ven a ayudarme que tengo mucha faena!" Me decía Eugenio cada vez que entraba una cliente, una niña rubia preciosa y con unos ojazos que quitaban los suspiros. Después, me caía la "bronca". Una bronca cariñosa y llena de buenas intenciones, eso sí. "Pero, como no le has dicho nada? Como no la has invitado al cine este sábado? El próximo día que venga por aquí, o le dices algo o se lo diré yo". Quizá hubiera sido mejor que se lo dijera él. A lo mejor no le habría dicho el "no" tajante que me soltó a mí. De nuevo , no, por que no, sin más explicaciones ni resquicios, nada que diera a entender que igual mañana sería "sí"...Llega el sábado de nuevo. Mierda de puta vida.
sábado, 24 de agosto de 2019
Agosto, querido Agosto.
Para mucha gente, agosto es el mes de verano por excelencia, vacaciones, playa, mar, montaña, viajes, relax, ... Por otro lado, ¿sabéis que es el mes en que se gestan más divorcios? El resto del año, el día a día te lleva de la mano hacia el día siguiente sin dar tiempo a pensar, pero durante las vacaciones tenemos más tiempo libre, más tiempo de convivencia con la pareja, más tiempo para discutir, en definitiva. También es un mes dado a los enamoramientos, si es que esto existe. Más bien reo que el calor, el día largo, el disponer de más tiempo para el ocio, hace que nos "entretengamos" en ver a gente con la que nos gustaría darnos un revolcón, aunque en algún caso, eso solo se quede en eso: un pensamiento sin más contenido.
Viene esto a cuento de que, durante unos días hemos estado en un apartamento con mi cuñada y sus dos hijos. Ella ha conocido a un hombre mas o menos de su edad, y no ha dudado en endosarnos a sus queridos hijos, para irse de cena (se ve que ahora se le llama ir a cenar...) con él. Hasta aquí, muy bien. Cuando a las 8 de la mañana no ha aparecido, su hermana se empieza a preocupar. Llamada de teléfono y "me tomo un café y vengo" (¿ahora también se le llama "tomar un café?). A las diez, nueva llamada. "Id hacia la playa, que ya voy directamente" (Ahora ya no sabe que nombre darle). A las 12 y media, nueva llamada: "Es que se nos ha estropeado el coche". Esta manera de llamar a las relaciones sexuales no lo había oído nunca... Ya la puntilla llega a la una y media, "¿me podéis venir a buscar?" Obviamente, ¿A quien le va a tocar hacer el memo e ir a buscarla al pueblo de al lado? Bien, lo habéis acertado. Sus hijos, que llevan todo el día preguntando por su madre y a los que no sabemos ya que excusa darles, se apuntan: " ¡yo voy, yo voy!" A la media hora de estar esperándola donde hemos quedado, tras cuatro llamadas no contestadas (¿qué estará haciendo?) me contesta por Whatsapp. "Ahora salgo". Mierda, ¡que envidia! En mi caso, para contar cinco polvos necesito coger el calendario y contar los años bisiestos. Ya lo dicen que los divorciados follan más que los casados... pero ¿tanto? No me lo imagino. Yo cuando era soltero, no me comí una rosca en toda esa etapa de mi vida. Y mi maravilloso "sex apeal" me hace pensar que nada cambiaría ahora... Supongo que, si habéis leído las entradas anteriores, recordaréis mis aventuras amorosas (así en plural parece que hayan sido muchas) que se limitaron a algún que otro amor platónico y para de contar. Así que solo me queda la envidia de compañera. Y nada de "envidia sana". La envidia nunca es sana.
Viene esto a cuento de que, durante unos días hemos estado en un apartamento con mi cuñada y sus dos hijos. Ella ha conocido a un hombre mas o menos de su edad, y no ha dudado en endosarnos a sus queridos hijos, para irse de cena (se ve que ahora se le llama ir a cenar...) con él. Hasta aquí, muy bien. Cuando a las 8 de la mañana no ha aparecido, su hermana se empieza a preocupar. Llamada de teléfono y "me tomo un café y vengo" (¿ahora también se le llama "tomar un café?). A las diez, nueva llamada. "Id hacia la playa, que ya voy directamente" (Ahora ya no sabe que nombre darle). A las 12 y media, nueva llamada: "Es que se nos ha estropeado el coche". Esta manera de llamar a las relaciones sexuales no lo había oído nunca... Ya la puntilla llega a la una y media, "¿me podéis venir a buscar?" Obviamente, ¿A quien le va a tocar hacer el memo e ir a buscarla al pueblo de al lado? Bien, lo habéis acertado. Sus hijos, que llevan todo el día preguntando por su madre y a los que no sabemos ya que excusa darles, se apuntan: " ¡yo voy, yo voy!" A la media hora de estar esperándola donde hemos quedado, tras cuatro llamadas no contestadas (¿qué estará haciendo?) me contesta por Whatsapp. "Ahora salgo". Mierda, ¡que envidia! En mi caso, para contar cinco polvos necesito coger el calendario y contar los años bisiestos. Ya lo dicen que los divorciados follan más que los casados... pero ¿tanto? No me lo imagino. Yo cuando era soltero, no me comí una rosca en toda esa etapa de mi vida. Y mi maravilloso "sex apeal" me hace pensar que nada cambiaría ahora... Supongo que, si habéis leído las entradas anteriores, recordaréis mis aventuras amorosas (así en plural parece que hayan sido muchas) que se limitaron a algún que otro amor platónico y para de contar. Así que solo me queda la envidia de compañera. Y nada de "envidia sana". La envidia nunca es sana.
viernes, 23 de agosto de 2019
Buscando inhibidores de la líbido.
Hace ya años, quizá más de treinta, fui al urólogo y le pedí que me recetase algún inhibidor de la líbido. El tío no se lo creía. Y, obviamente me mandó a hacer puñetas, eso sí, con muy buenas palabras. Me dijo algo así como lo que tenía que hacer era consultar con un Psicólogo, que me aconsejaría que hacer. Como si el psicólogo le fuera a decir a mi pareja que había que mantener relaciones al menos una vez a la semana y, para colmo, poniendo buena cara... Después, al cabo de unos años ya en la era de Internet, me dediqué a buscar algún producto que cumpliese esa función, ya que lo del psicólogo no funcionó, claro. Y resulta que no hay información más que "en negativo" de los productos que pueden producir ese efecto. Me explico: Todo lo que encuentro es en el apartado de "efectos contraproducentes". O sea, "este medicamento hay que tomarlo bajo control médico, por que puede producir una merma en el deseo sexual". Vamos a ver, ¡pero, si es lo que yo quiero! Pues nada. Parece que todos se han de tomar con cuidado y, en caso de que produzcan un bajón en el rendimiento sexual, hay que ir al médico... Pues vale. De aquí a pocos día iré de nuevo al médico, a ver si se vuelve a reír de mí... Ya explicaré como me ha ido.
martes, 20 de agosto de 2019
Me faltan títulos para las entradas...
Claro. Es que es muy cansino el repetir lo mismo, día si, día también. Diréis que soy un "plasta", pero es que mi vida es así. Muchas veces no explico mis sentimientos, no hago una entrada ya que sería repetir lo mismo de días anteriores, pero, a veces, solo a veces, me veo anímicamente obligado a volver a explicar mis sinsabores. Hoy, sin venir a cuento, se ha levantado "cruzada". ¿Por qué? Ni idea. De nuevo, sus preguntas "capciosas" han aparecido, sus comentarios... ¿como calificarlos? Es difícil. Ejemplo: ¿Por qué has hecho esto así? Yo lo habría hecho de otra manera, pero... Tú sabrás. El tono, podéis imaginarlo. De lo más conciliador. De nuevo, me asaltan las preguntas: ¿Tendrá algo que ver que, esta noche pasada, me haya despertado algo cariñosa? Ella, o no se ha despertado o lo ha disimulado de inmediato. En cuanto he intentado "entrar al trapo" se ha puesto a hacer la postura "del pez". Si, esa de "se da media vuelta, y nada." Por cierto, la última vez que "se dejó", al cabo de pocas horas me echó la caballería encima. "Ya, ya. Después de más de un año, para esto", "vaya asco de día", y cosas de este estilo... Según ella, no tiene nada que ver. Es que la perra se hizo "pipi" por la mañana. Pero, de nuevo, la casualidad. Lo siento, pero no me lo creo. Las casualidades no existen o, al menos, no tanto como para justificar que siempre (es un decir), coincida el aumento del mal humor con la actividad sexual. Es un decir, por que A veces me imagino que, si tuviésemos "mambo" un par de veces por semana, la situación sería insostenible. Bueno, más insostenible, ya que la situación es, casi siempre, de "respira hondo, que ya pasará". Pero no, no pasa así como así, Si acaso, aumenta.
Y vuelta la burra al trigo.
No es más que un dicho que refleja la caída y recaída del ser humano en sus propias miserias. Pero también es el reflejo de mi vida. Otra vez, hoy, mi pareja se ha levantado "cruzada". ¿Por que?. Ni idea. He llegado a imaginar muchas cosas, a lo largo de estos treinta y pico años que dura la situación. Pero ninguna se repite en un porcentaje "alto" para llegar a justificar los cambios de humor y poder así anticipar la situación.
Primero, hace muchos años ya, pensé que era por los cambios hormonales. Tuve que abandonar el pensamiento después de unos meses, al comprobar que los bajones no se repetían coincidiendo con los susodichos cambios hormonales. Luego pensé que era cuando teníamos relaciones. También lo tuve que descartar, dado que era muchísimo más infrecuente el sexo que los cambios de humor. Acabé pensando que se ponía de "mala castaña" cuando se peleaba con "el otro" u otra. No tengo ni idea ni es demostrable. Una tras otra, todas la teorías fueron perdiendo peso y pasando a ser una anécdota, en la que sólo hay, y sigue habiendo, un denominado común: El mal humor, los lloros, las palabras "agrias", las respuestas o bien monosilábicas o bien con "pinchos" (No se como definir esas respuestas en las que se aprecia un sabor agrio, una "mala uva" que, aparentemente, desea hacer daño...)
Sigo creyendo, cada vez con más intensidad que, fuera lo que fuese lo que pasó en la década de los 80, tiene mucho que ver con ese estado anímico que cada dos por tres le vuelve a provocar un estado de mal estar general...
Hay días que lo llevo mejor. Hay días que lo llevo peor. Hay días que intento "pasar". Difícil. Muy difícil pasar cuando tienes a tu lado una persona por la que sientes aprecio que no es feliz. Y que no te dice por que ni quiere decirtelo. El sentimiento de culpa aparece, se repite, sabes que algo hiciste mal y no sabes que es... No puedes hablarlo con nadie. Nadie te entiende o no quiere entenderte. Quizá eso sea problema exclusivamente mío. Nunca he tenido la suficiente confianza con nadie para explicarle mis dudas, mis pensamientos, mis sinsabores... Ni nadie ha tenido conmigo la empatía necesaria para que yo me explayase... Pocas, muy pocas veces, he sido capaz de hablar a alguien de mis sentimientos, y casi siempre he acabado "trasquilado". La mayoría de veces las personas a las que me he confiado, han acabado usando lo que he dicho para usarlo en mi contra, o, lo que es casi lo mismo, a su favor. En fin, que hoy tenemos un día entretenido. Como muchos otros.
Ya ves, la burra vuelve al trigo.
Primero, hace muchos años ya, pensé que era por los cambios hormonales. Tuve que abandonar el pensamiento después de unos meses, al comprobar que los bajones no se repetían coincidiendo con los susodichos cambios hormonales. Luego pensé que era cuando teníamos relaciones. También lo tuve que descartar, dado que era muchísimo más infrecuente el sexo que los cambios de humor. Acabé pensando que se ponía de "mala castaña" cuando se peleaba con "el otro" u otra. No tengo ni idea ni es demostrable. Una tras otra, todas la teorías fueron perdiendo peso y pasando a ser una anécdota, en la que sólo hay, y sigue habiendo, un denominado común: El mal humor, los lloros, las palabras "agrias", las respuestas o bien monosilábicas o bien con "pinchos" (No se como definir esas respuestas en las que se aprecia un sabor agrio, una "mala uva" que, aparentemente, desea hacer daño...)
Sigo creyendo, cada vez con más intensidad que, fuera lo que fuese lo que pasó en la década de los 80, tiene mucho que ver con ese estado anímico que cada dos por tres le vuelve a provocar un estado de mal estar general...
Hay días que lo llevo mejor. Hay días que lo llevo peor. Hay días que intento "pasar". Difícil. Muy difícil pasar cuando tienes a tu lado una persona por la que sientes aprecio que no es feliz. Y que no te dice por que ni quiere decirtelo. El sentimiento de culpa aparece, se repite, sabes que algo hiciste mal y no sabes que es... No puedes hablarlo con nadie. Nadie te entiende o no quiere entenderte. Quizá eso sea problema exclusivamente mío. Nunca he tenido la suficiente confianza con nadie para explicarle mis dudas, mis pensamientos, mis sinsabores... Ni nadie ha tenido conmigo la empatía necesaria para que yo me explayase... Pocas, muy pocas veces, he sido capaz de hablar a alguien de mis sentimientos, y casi siempre he acabado "trasquilado". La mayoría de veces las personas a las que me he confiado, han acabado usando lo que he dicho para usarlo en mi contra, o, lo que es casi lo mismo, a su favor. En fin, que hoy tenemos un día entretenido. Como muchos otros.
Ya ves, la burra vuelve al trigo.
viernes, 12 de julio de 2019
Hoy me he preocupado. ¿como puedo entender estas acciones?
La verdad es que si, me he preocupado, y mucho, pensando en los abueletes que salen en la prensa tipo "El Caso" por que le han dado un martillazo a su pareja y luego se han tirado a la vía del tren... Y, ¿sabéis por que? por que los empiezo a entender. Me empiezo a solidarizar con esos abuelos... Empiezo a sentir algo en mi interior que me dice que no está tan mal hacer esas barbaridades, que quizá tengan algo de razón en querer acabar con una vida de mierda, llena de mierda y rellenada con mierda. Vale que tengo muy claro que lo que "me he llevado", o sea, nada, me lo he ganado a pulso. Por inútil y por imbécil. Vale que nadie quiera decirme por que me merezco este asco de vida. Vale que yo solo pueda imaginar lo que es una vida en común medio feliz (no hace que falta que sea "feliz", "algo feliz", "muy feliz") Pero, tengo que seguir aguantando malas caras cada día, lloros cada día, malos rollos cada día, reproches cada día (ojalá solo fuera cada día. Cuando no tienen nada que reprocharme se lo reprocha a los demás o, incluso, a ella misma) Ayer se acostó de "mala castaña" por decirlo suave. Sin motivo aparente, sin que nada hiciese suponer que "había motivos". Hoy se ha levantado de "mala castaña y media", llorando y despotricando de todo. Como no me ha dado tiempo a hacer nada mal y, por lo tanto, nada criticable, pues al poco rato ha empezado con "la canción del verano"."es que yo lo hago todo mal", "es que me equivoco en todo lo que hago" y suma y sigue. Bien. Felicidad en estado puro, ¿no? Pues no. Entiendo a los abuelos que hacen alguna barbaridad. Estoy a su lado. Los comprendo y entiendo que, después de años y años de poner buena cara al mal tiempo, de pasar hambre de sexo, de aguantar lloros, malas caras, reproches, broncas, críticas, sin nada a cambio, solo más malas caras y más "aislamiento", a alguien se le hinchen las gónadas y haga lo que, a simple vista, parece una barbaridad. Pero no es una barbaridad. Solo es poner a la vista una situación que, por el motivo que sea, quizá por que no hemos sabido cortarla a tiempo, quizá por que, al ser imbécil, hemos supuesto que "ya se arreglará", quizá por que nuestra bondad y nuestra paciencia no son infinitas, quizá, quizá, ... Al final acabemos haciendo una "locura" llena de razón, llena de amor, llena de causas, motivos, razones, que nadie entenderá, para empezar, por que no hemos sido capaces de expresarlo antes y romper, por que habría significado romper con muchas vivencias, con lo que, en su día, soñábamos que seria una vida feliz.
No se que pensar. Solo que estoy harto de esta vida.
No se que pensar. Solo que estoy harto de esta vida.
sábado, 29 de junio de 2019
Otro "buen día" y más fantasmas de juventud.
Pues sí. La vida es así, y parece que te devuelve todo aquello que tú habrías querido olvidar. No sea que vuelvas a tropezar en la misma piedra.
Hace poco el hijo de un amigo de la juventud, comentó que yo, de joven, era "rarito". Parece ser que sus progenitores, amigos míos de la infancia, le habían comentado cosas que yo hacía, o, debería decir ¿no hacía?, con 17 o 18 años. Concretamente, que si toda la "pandilla" decía de ir al cine, yo me quedaba fuera y no iba al cine. De nuevo, un comentario aparentemente sin importancia me hizo dar de bruces con la realidad, recordar viejos tiempos y "rebuscar" explicaciones a mi comportamiento "anómalo". Se ve que si, que era rarito. Lo que nadie le explicó a ese chaval, hoy ya con 28 años, es que si yo decía de ir al cine, no me hacía caso ni cristo. Tampoco le explicó nadie que todos y todas iban con pareja, menos yo, claro. Tampoco le explicaron que el cine,a mí, ni fú ni fá, ni tampoco le explicaron tantas otras cosas que, quizá, sólo quizá, tuvieran algo que ver con mi comportamiento.
Esta anécdota hizo revivir en mí unos años que he intentado olvidar y dar por cerrados, no por que no quiera aprender de lo pasado, si no por que no pasó nada. Nada digno de recordar, nada de echar en falta, de pensar "que tiempos mas buenos"... Recordar aquellos tiempos solo me aporta tristeza y un granito más de arena a mi idea de que era, fui, soy y seguiré siendo un "tontolculo" integral. Se ve que sentirse desplazado, marginado y solo, no es razón suficiente para no ir al cine, a la discoteca o a cualquier otro sitio. Total, si eres "rarito" es normal que estés solo, ¿no?
No hace mucho tiempo, otro amigo de juventud decidió, aprovechando el tirón de las redes sociales, Internet y todas estas cosas, hacer un "reencuentro" con los amiguetes de la juventud. Después de buscar y buscar, consiguió reunirnos a 7 de los amiguetes de finales de los años 60. Como pasa, creo, muchas veces en estos reencuentros, acabó saliendo el tema de los primeros escarceos amorosos de tod@s... Que si a este le gustaba aquella, que si a aquella le habría gustado salir con el otro, que si estos se "liaron" y nadie se enteró, ... Adivina adivinanza: ¿que nombre no salió en ninguno de los "emparejamientos" de la época? ¡Acertaste! el mío. Yo no le gustaba a nadie, ¡ni a los de mi sexo!
Pero claro, yo era rarito por que estaba hasta los "eggs" de estar solo, de no tener ninguna "amiga", de que mis amores se quedasen en "platónicos" y basta, de que si me gustaba alguien y se enteraba, huyese de mi como de la malaria...
El extremo de la idiotez supina que me caracteriza llegó un día que conocí a una persona y, aconsejado bien o mal por amiguetes, me lancé. (es que no te puedes quedar con el primer no, has de insistir, me dijo alguien) Y yo, insistí. Mirad si insistí, (pensad que en aquella época no existían los móviles ni nada que se le pareciese. Sólo el teléfono convencional y el timbre de la puerta) que al cabo de un tiempo a los que me "ligué" fue a los padres de la susodicha... (es que es de risa la situación, vista hoy en día. Ring, ring, ¿que está Fulanita? Si, ¿de parte de quién? soy Carlos... Vale.ahora se pone). ¿Os podéis creer que esos padres me acabaron invitando a pasar fines de semana con ellos? Solo les faltó meterme en la cama con su hija... La hermana mayor, que se fue a vivir fuera cuando se casó, me invitó a pasar 15 días de vacaciones ¡en su casa! (Creo que hoy me habrían denunciado por acoso...) Pero lo bueno fue como acabó mi "platonismo" por la susodicha. Ring, ring, ¿que está Fulanita? Hasta aquí, normal. ¡Hooolaaa! (uy, ¿que ha pasado? este "hola" no es normal...) Nada, que si mañana que es sábado te apetecía ir al cine... "Vale, bueno" (yo no entendía nada. ¿Que había cambiado desde el miércoles pasado? ¡Si su madre la tuvo que obligar a salir de su habitación a saludarme!) Te paso a buscar mañana a las 5. "Vale. Hasta mañana" Buff, se me saltaban las lágrimas de alegría... Al fin una chica, esa chica, me había dicho que si a algo... Al día siguiente, me presento en su casa y, Clinclóng!!! Llamo al timbre. "Un momentito, que ahora salgo." de fondo se oye algo así como una bronca "padre/hija". Sale el padre y me dice, con cara de cabreo "a las 9 os quiero aquí. ¡Ni un minuto más!" Glups, parece que estaba castigada sin salir el fin de semana. Ahora empiezo a entender el "buen rollo" de ayer... Pensaréis, "que cabrona", o "que lista". Más vale con Carlos que encerrada en casa. Lo que sea para no quedarse el fin de semana estudiando... Pues esperad, que sigo contando. ¿Dónde vamos? ¿Te apetece ver la peli "tal"? No, pensaba en ir a ver la "cual" al cine de la esquina de abajo. Mira, que casualidad. Había quedado con otro en la puerta del susodicho cine. Ni que decir tiene que me largué, pero mi bondad/estupidez me hizo estar a las 9 menos cinco a la puerta de su casa. Ella también estaba en la puerta. Sus padres y hermana no creo que entiendan que pasó ese día para que yo dejase de llamar, de preguntar por ella, de ir día si día no a su casa, aunque solo fuera para recibir negativas, desprecios y algún que otro consejo... Lo mejor, es que sigo sin saber por qué "no". Solo "no". Sin escusa, ni razón, ni motivo, ... Solo el "no" por que sí. Y de esto hace... 50 años. Y esos "no" por que sí, siguen siendo mi día a día. Quizá, sólo quizá, algún día sepa el por que. Pero seguro que será demasiado tarde. ¿Existirá la reencarnación?
Hace poco el hijo de un amigo de la juventud, comentó que yo, de joven, era "rarito". Parece ser que sus progenitores, amigos míos de la infancia, le habían comentado cosas que yo hacía, o, debería decir ¿no hacía?, con 17 o 18 años. Concretamente, que si toda la "pandilla" decía de ir al cine, yo me quedaba fuera y no iba al cine. De nuevo, un comentario aparentemente sin importancia me hizo dar de bruces con la realidad, recordar viejos tiempos y "rebuscar" explicaciones a mi comportamiento "anómalo". Se ve que si, que era rarito. Lo que nadie le explicó a ese chaval, hoy ya con 28 años, es que si yo decía de ir al cine, no me hacía caso ni cristo. Tampoco le explicó nadie que todos y todas iban con pareja, menos yo, claro. Tampoco le explicaron que el cine,a mí, ni fú ni fá, ni tampoco le explicaron tantas otras cosas que, quizá, sólo quizá, tuvieran algo que ver con mi comportamiento.
Esta anécdota hizo revivir en mí unos años que he intentado olvidar y dar por cerrados, no por que no quiera aprender de lo pasado, si no por que no pasó nada. Nada digno de recordar, nada de echar en falta, de pensar "que tiempos mas buenos"... Recordar aquellos tiempos solo me aporta tristeza y un granito más de arena a mi idea de que era, fui, soy y seguiré siendo un "tontolculo" integral. Se ve que sentirse desplazado, marginado y solo, no es razón suficiente para no ir al cine, a la discoteca o a cualquier otro sitio. Total, si eres "rarito" es normal que estés solo, ¿no?
No hace mucho tiempo, otro amigo de juventud decidió, aprovechando el tirón de las redes sociales, Internet y todas estas cosas, hacer un "reencuentro" con los amiguetes de la juventud. Después de buscar y buscar, consiguió reunirnos a 7 de los amiguetes de finales de los años 60. Como pasa, creo, muchas veces en estos reencuentros, acabó saliendo el tema de los primeros escarceos amorosos de tod@s... Que si a este le gustaba aquella, que si a aquella le habría gustado salir con el otro, que si estos se "liaron" y nadie se enteró, ... Adivina adivinanza: ¿que nombre no salió en ninguno de los "emparejamientos" de la época? ¡Acertaste! el mío. Yo no le gustaba a nadie, ¡ni a los de mi sexo!
Pero claro, yo era rarito por que estaba hasta los "eggs" de estar solo, de no tener ninguna "amiga", de que mis amores se quedasen en "platónicos" y basta, de que si me gustaba alguien y se enteraba, huyese de mi como de la malaria...
El extremo de la idiotez supina que me caracteriza llegó un día que conocí a una persona y, aconsejado bien o mal por amiguetes, me lancé. (es que no te puedes quedar con el primer no, has de insistir, me dijo alguien) Y yo, insistí. Mirad si insistí, (pensad que en aquella época no existían los móviles ni nada que se le pareciese. Sólo el teléfono convencional y el timbre de la puerta) que al cabo de un tiempo a los que me "ligué" fue a los padres de la susodicha... (es que es de risa la situación, vista hoy en día. Ring, ring, ¿que está Fulanita? Si, ¿de parte de quién? soy Carlos... Vale.ahora se pone). ¿Os podéis creer que esos padres me acabaron invitando a pasar fines de semana con ellos? Solo les faltó meterme en la cama con su hija... La hermana mayor, que se fue a vivir fuera cuando se casó, me invitó a pasar 15 días de vacaciones ¡en su casa! (Creo que hoy me habrían denunciado por acoso...) Pero lo bueno fue como acabó mi "platonismo" por la susodicha. Ring, ring, ¿que está Fulanita? Hasta aquí, normal. ¡Hooolaaa! (uy, ¿que ha pasado? este "hola" no es normal...) Nada, que si mañana que es sábado te apetecía ir al cine... "Vale, bueno" (yo no entendía nada. ¿Que había cambiado desde el miércoles pasado? ¡Si su madre la tuvo que obligar a salir de su habitación a saludarme!) Te paso a buscar mañana a las 5. "Vale. Hasta mañana" Buff, se me saltaban las lágrimas de alegría... Al fin una chica, esa chica, me había dicho que si a algo... Al día siguiente, me presento en su casa y, Clinclóng!!! Llamo al timbre. "Un momentito, que ahora salgo." de fondo se oye algo así como una bronca "padre/hija". Sale el padre y me dice, con cara de cabreo "a las 9 os quiero aquí. ¡Ni un minuto más!" Glups, parece que estaba castigada sin salir el fin de semana. Ahora empiezo a entender el "buen rollo" de ayer... Pensaréis, "que cabrona", o "que lista". Más vale con Carlos que encerrada en casa. Lo que sea para no quedarse el fin de semana estudiando... Pues esperad, que sigo contando. ¿Dónde vamos? ¿Te apetece ver la peli "tal"? No, pensaba en ir a ver la "cual" al cine de la esquina de abajo. Mira, que casualidad. Había quedado con otro en la puerta del susodicho cine. Ni que decir tiene que me largué, pero mi bondad/estupidez me hizo estar a las 9 menos cinco a la puerta de su casa. Ella también estaba en la puerta. Sus padres y hermana no creo que entiendan que pasó ese día para que yo dejase de llamar, de preguntar por ella, de ir día si día no a su casa, aunque solo fuera para recibir negativas, desprecios y algún que otro consejo... Lo mejor, es que sigo sin saber por qué "no". Solo "no". Sin escusa, ni razón, ni motivo, ... Solo el "no" por que sí. Y de esto hace... 50 años. Y esos "no" por que sí, siguen siendo mi día a día. Quizá, sólo quizá, algún día sepa el por que. Pero seguro que será demasiado tarde. ¿Existirá la reencarnación?
lunes, 17 de junio de 2019
Llevo días pensando...
en que me habré equivocado en esta vida. Sigo y sigo dándole vueltas a mis fantasmas. Fantasmas que aparecen cada vez con más frecuencia y me recuerdan mi adolescencia, mi juventud. Me recuerdan lo imbécil que he sido y, por ende, que sigo siendo, (ya sabéis: el ser humano es el único burro que tropieza dos veces con la misma piedra) y, lo peor, que sigo sin saber como darles salida a mis pensamientos. ¿Por que me tengo que acordar cada día con más frecuencia de cuando nadie me hacia caso? ¿Quizá por que sigue todo igual? No lo entiendo. Por mucho que me esfuerce, no lo entiendo. No entiendo que mi pareja esté siempre triste y de mal humor. Si, ya lo sé. Yo no soy "la alegría de la huerta". Al revés. Soy capaz de aburrir a un ficus. Pero aún así, me cuesta comprender esta situación. Y, de nuevo, aparecen los fantasmas. Sigo recordando los amores platónicos que nunca llegaron a pasar de ahí, sigo recordando las veces que me dijeron "no" sin más explicación, sin llegar a saber por qué. Sigo recordando que el "no" ha sido la tónica de mi vida en pareja, por llamarle de alguna manera. "No" cuando le decía a alguna chica de ir al cine. "No" cuando le decía a alguna chica de ir a tomar algo a un bar. "No" cuando decía de ir a una discoteca, ... Ya más tarde, con mi pareja, "no" cuando le decía de ir a la cama, (No éramos unos críos. Nos conocimos con 23 añitos y nos casamos con 24. El noviazgo, por carta) siempre con el mismo denominador común: "no" y punto. Motivos, excusas o razones, siguen siendo grandes desconocidos hasta este momento. Pero "no". Solo "no". Nada más.
Ante esto, la imaginación se pone en marcha. "Se me debe notar en la cara que soy un inútil" es la frase que, recurrentemente, me viene a la cabeza. Si no, no se como explicar mi "anti-éxito" social...
Ante esto, la imaginación se pone en marcha. "Se me debe notar en la cara que soy un inútil" es la frase que, recurrentemente, me viene a la cabeza. Si no, no se como explicar mi "anti-éxito" social...
domingo, 16 de junio de 2019
¿Quién dijo que "esto se acaba"?
Pues no. Esto sigue y sigue, con la misma intensidad, con la misma actitud, todo igual. Todo el día de "morros" y contestando con"evasivas", si es que hay respuesta. Cada día aparecen más cosas en las que "hacer gasto". Ayer se empecinó en que, "como tu sabes más de esto", fuese a ver una casa de materiales de construcción en donde su hermana debía decidir que materiales desea para renovar el cuarto de baño, que, por cierto, pagamos nosotros. Claro que si, se trataba de una pequeña "trampa". ¿Nadie se lo imaginaba? (Pues ya que estamos, ¿por que no miramos baldosas o pizarra para "alicatar" la rampa del garaje?) Luego, a la tarde, como no había entrado "al trapo", aumentó el nivel de, no se como calificarlo, (malestar, desasosiego o, simplemente, mal rollo) y se fue ella sola a comprar un regalo de cumpleaños para nuestro sobrino, sin dar opción a acompañarla. ¿Alguien adivina como vino? Pues si cargada con tres bolsas del super, y eso que "no hacía falta nada". La verdad es que no se que hacer. Últimamente, solo pienso en lo bien que se lo pasan algun@s y en el hambre que sigo pasando. Quizá me lo merezca...
Seguimos para "bingo".
Y hoy, ¿que ha pasado?
En realidad, no es hoy sólo. He de reconocer que a mi pareja le ha tocado una vida un tanto "comprometida", por calificarlo de alguna manera. El tener que hacerse cargo de un hijo deficiente, con graves problemas de salud, seguro que ha marcado su, o nuestra vida durante trece larguísimos años. Luego, la aparición de una enfermedad neurodegenerativa, seguro que no ayuda a que sea una persona alegre y divertida, como era en los primeros años (o, quizá, solo meses) de nuestra vida en común. Pero cada día que pasa, el desasosiego y las malas caras siguen asomándose a nuestras vidas. Sigo sin saber que he hecho mal. Hace poco días me preguntó, muy seriamente, si me entendía con otra persona. Lo siento, pero marcó en mi día a día un punto de inflexión difícil de superar. Me intentaré explicar. Punto Uno: Yo siempre he sido una persona con problemas de relación, sobre todo, con las personas del sexo contrario. Amig@s de juventud, me decían, medio en broma medio en serio, que yo, en vez de desodorante usaba repelente. Otros me explicaban la teoría de que yo, con un buen sueldo y con moto, si le daba una patada a un farol, me "caían" siete,... perro a mí sólo me caían siete mierdas de paloma. De hecho, la primera chica con la que me dí un "morreo" fue cuando, ya mayorcito para esos menesteres, con 19 años, la novia de un amiguete "lió" a una amiga suya jugando a las "prendas" para que me diera un beso. Ni que decir tiene, que la "aventura" duró dos días, y me dejó por "atontao". Cada vez que me acuerdo de sus insinuaciones,... (Uy!, se me ha bajado la cremallera del pantalón...) Y yo, en la higuera. Esa es toda mi experiencia con el sexo opuesto, hasta que conoci a mi actual pareja. Por cierto,y abundando en mi "sex-appeal": el día que nos conocimos, según ella, yo no estaba. Punto Dos: Siempre, siempre, he intentado encontrar el lado bueno a todos los avatares de nuestra relación con mi pareja. Otra cosa es que no entienda determinadas reacciones. Pero siempre he intentado justificar las reacciones que yo no considero adecuadas, quizá cargándome de "culpas" inexistentes (claro, como soy así, pues eso), quizá buscando justificación externa a cada situación. Pero que pudiese llegar a pensar que "le engañaba", me dejó fuera de juego. Como puede ser que una persona que sabe que la quieres, que llevas años a su lado, apoyándole (aunque diga que no), intentado comprender, o, al menos, tolerando, esos días "malos" ( o sea, casi todos) en los que viene siendo nuestra vida en común, que sabe, aunque quiera obviarlo, que una cosa es ser bueno y la otra tonto y que, por lo tanto, se, o imagino, lo que pasó hace ya treinta y pico años, aunque nunca se lo haya preguntado... que me he encargado, por cosas de la vida que no vienen a cuento, de llevar yo la casa durante siete años, incluyendo el cuidado de su madre, con Alzheimer, ... Bueno, pues eso. Que no, que no entiendo por que tengo esa sensación de seguir siendo el malo, el atontado y el imbécil que se lo "traga" todo. Otro día, más.
En realidad, no es hoy sólo. He de reconocer que a mi pareja le ha tocado una vida un tanto "comprometida", por calificarlo de alguna manera. El tener que hacerse cargo de un hijo deficiente, con graves problemas de salud, seguro que ha marcado su, o nuestra vida durante trece larguísimos años. Luego, la aparición de una enfermedad neurodegenerativa, seguro que no ayuda a que sea una persona alegre y divertida, como era en los primeros años (o, quizá, solo meses) de nuestra vida en común. Pero cada día que pasa, el desasosiego y las malas caras siguen asomándose a nuestras vidas. Sigo sin saber que he hecho mal. Hace poco días me preguntó, muy seriamente, si me entendía con otra persona. Lo siento, pero marcó en mi día a día un punto de inflexión difícil de superar. Me intentaré explicar. Punto Uno: Yo siempre he sido una persona con problemas de relación, sobre todo, con las personas del sexo contrario. Amig@s de juventud, me decían, medio en broma medio en serio, que yo, en vez de desodorante usaba repelente. Otros me explicaban la teoría de que yo, con un buen sueldo y con moto, si le daba una patada a un farol, me "caían" siete,... perro a mí sólo me caían siete mierdas de paloma. De hecho, la primera chica con la que me dí un "morreo" fue cuando, ya mayorcito para esos menesteres, con 19 años, la novia de un amiguete "lió" a una amiga suya jugando a las "prendas" para que me diera un beso. Ni que decir tiene, que la "aventura" duró dos días, y me dejó por "atontao". Cada vez que me acuerdo de sus insinuaciones,... (Uy!, se me ha bajado la cremallera del pantalón...) Y yo, en la higuera. Esa es toda mi experiencia con el sexo opuesto, hasta que conoci a mi actual pareja. Por cierto,y abundando en mi "sex-appeal": el día que nos conocimos, según ella, yo no estaba. Punto Dos: Siempre, siempre, he intentado encontrar el lado bueno a todos los avatares de nuestra relación con mi pareja. Otra cosa es que no entienda determinadas reacciones. Pero siempre he intentado justificar las reacciones que yo no considero adecuadas, quizá cargándome de "culpas" inexistentes (claro, como soy así, pues eso), quizá buscando justificación externa a cada situación. Pero que pudiese llegar a pensar que "le engañaba", me dejó fuera de juego. Como puede ser que una persona que sabe que la quieres, que llevas años a su lado, apoyándole (aunque diga que no), intentado comprender, o, al menos, tolerando, esos días "malos" ( o sea, casi todos) en los que viene siendo nuestra vida en común, que sabe, aunque quiera obviarlo, que una cosa es ser bueno y la otra tonto y que, por lo tanto, se, o imagino, lo que pasó hace ya treinta y pico años, aunque nunca se lo haya preguntado... que me he encargado, por cosas de la vida que no vienen a cuento, de llevar yo la casa durante siete años, incluyendo el cuidado de su madre, con Alzheimer, ... Bueno, pues eso. Que no, que no entiendo por que tengo esa sensación de seguir siendo el malo, el atontado y el imbécil que se lo "traga" todo. Otro día, más.
Hoy tampoco será un gran día.
Parece que lo de ayer, dura. Seguimos sin comentarios, sin "Feed Back" ni nada que se le parezca. Solo un "buenos días" y un "Si no he vuelto a la hora de comer, hay comida en la nevera". La imaginación se acaba desatando, y claro, empiezo a buscar motivos, razones o excusas por las cuales puedo haber desatado la "ira de los dioses". Parece que la más plausible es que le comenté que no me gustaba una librería que había visto. Si es ese el motivo, no quiero pensar lo que habría ocurrido si le digo que no veo la necesidad de cambiar la librería, o no es el momento adecuado debido a una acumulación de gastos familiares. Ya hace un tiempo cogió un cabreo de tamaño gigante por que comenté que no creía que fuera necesario cambiar la nevera, una Kombi de 180 cm, (Si, la habitual en todas las casas, esa de tres cajones de congelador y un buen espacio de refrigerador) por otra mas grande. Hay que tener en cuenta que somos solo dos en casa, que tenemos un supermercado a menos de 10 minutos a pie, y que, además, yo llevaba siete años encargándome de la "intendencia" doméstica, al haber accedido a la pre-jubilación, por lo que conocía con bastante rigor las necesidades de espacio en nevera y congelador. Pues después de una buena discusión, acabé yendo a la tienda de electrodomésticos a comprar la nevera+congelador de dos puertas. Si no, aún estaríamos discutiendo si la nevera es necesidad imperiosa o no. Así que, imagino, que el cabreo de ayer viene por lo de la librería. ¿O no? Sólo es una suposición mía. Si le pregunto, se lo que contestará, que no, que su carácter es así, que le ha dado un "bajón", que ojalá... No sigo. Otro día quizá me vea con más capacidad para explicar sus teorías sobre sus "bajones".
¿Por qué? Siempre por qué...
De nuevo, es un decir lo de nuevo, se repite la historia. Mi compañer@ en la vida decide estar de morros sin comerlo ni beberlo. Y yo, como tontolaba que soy, sin entender de que va. Ayer ya estaba un poco de lado. Pero hoy ha llegado el clímax (Que nadie lo confunda con un orgasmo, que eso hace años que solo pasa por error. Si, si, la penúltima vez, hace ya un tiempo, se quedó dormid@ a la mitad...)
Bien, la cosa es que yo sigo sin saber como actuar. Si hablo, mal. O se malinterpreta lo que digo, o se tergiversa, o, simplemente, se lleva al terreno de lo pantanoso y se empieza a sacar cosas que no vienen a cuento. Si no,"es que nunca dices nada", o sea, mal también.
Quizá es que me lo merezco. Analizando mi "superatareada" vida sentimental, tengo la sensación de que mis "amigos" (es un decir) de la juventud, tenían razón cunado me decían que en vez de colonia yo usaba repelente... Como voy a olvidar que la primera y única pareja que tuve antes de casarme, a parte de que se lió conmigo debido a que la novia de un amigo "la lió" jugando a las prendas, me dejó a los dos días...
Bien, la cosa es que yo sigo sin saber como actuar. Si hablo, mal. O se malinterpreta lo que digo, o se tergiversa, o, simplemente, se lleva al terreno de lo pantanoso y se empieza a sacar cosas que no vienen a cuento. Si no,"es que nunca dices nada", o sea, mal también.
Quizá es que me lo merezco. Analizando mi "superatareada" vida sentimental, tengo la sensación de que mis "amigos" (es un decir) de la juventud, tenían razón cunado me decían que en vez de colonia yo usaba repelente... Como voy a olvidar que la primera y única pareja que tuve antes de casarme, a parte de que se lió conmigo debido a que la novia de un amigo "la lió" jugando a las prendas, me dejó a los dos días...
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