Pues sí. La vida es así, y parece que te devuelve todo aquello que tú habrías querido olvidar. No sea que vuelvas a tropezar en la misma piedra.
Hace poco el hijo de un amigo de la juventud, comentó que yo, de joven, era "rarito". Parece ser que sus progenitores, amigos míos de la infancia, le habían comentado cosas que yo hacía, o, debería decir ¿no hacía?, con 17 o 18 años. Concretamente, que si toda la "pandilla" decía de ir al cine, yo me quedaba fuera y no iba al cine. De nuevo, un comentario aparentemente sin importancia me hizo dar de bruces con la realidad, recordar viejos tiempos y "rebuscar" explicaciones a mi comportamiento "anómalo". Se ve que si, que era rarito. Lo que nadie le explicó a ese chaval, hoy ya con 28 años, es que si yo decía de ir al cine, no me hacía caso ni cristo. Tampoco le explicó nadie que todos y todas iban con pareja, menos yo, claro. Tampoco le explicaron que el cine,a mí, ni fú ni fá, ni tampoco le explicaron tantas otras cosas que, quizá, sólo quizá, tuvieran algo que ver con mi comportamiento.
Esta anécdota hizo revivir en mí unos años que he intentado olvidar y dar por cerrados, no por que no quiera aprender de lo pasado, si no por que no pasó nada. Nada digno de recordar, nada de echar en falta, de pensar "que tiempos mas buenos"... Recordar aquellos tiempos solo me aporta tristeza y un granito más de arena a mi idea de que era, fui, soy y seguiré siendo un "tontolculo" integral. Se ve que sentirse desplazado, marginado y solo, no es razón suficiente para no ir al cine, a la discoteca o a cualquier otro sitio. Total, si eres "rarito" es normal que estés solo, ¿no?
No hace mucho tiempo, otro amigo de juventud decidió, aprovechando el tirón de las redes sociales, Internet y todas estas cosas, hacer un "reencuentro" con los amiguetes de la juventud. Después de buscar y buscar, consiguió reunirnos a 7 de los amiguetes de finales de los años 60. Como pasa, creo, muchas veces en estos reencuentros, acabó saliendo el tema de los primeros escarceos amorosos de tod@s... Que si a este le gustaba aquella, que si a aquella le habría gustado salir con el otro, que si estos se "liaron" y nadie se enteró, ... Adivina adivinanza: ¿que nombre no salió en ninguno de los "emparejamientos" de la época? ¡Acertaste! el mío. Yo no le gustaba a nadie, ¡ni a los de mi sexo!
Pero claro, yo era rarito por que estaba hasta los "eggs" de estar solo, de no tener ninguna "amiga", de que mis amores se quedasen en "platónicos" y basta, de que si me gustaba alguien y se enteraba, huyese de mi como de la malaria...
El extremo de la idiotez supina que me caracteriza llegó un día que conocí a una persona y, aconsejado bien o mal por amiguetes, me lancé. (es que no te puedes quedar con el primer no, has de insistir, me dijo alguien) Y yo, insistí. Mirad si insistí, (pensad que en aquella época no existían los móviles ni nada que se le pareciese. Sólo el teléfono convencional y el timbre de la puerta) que al cabo de un tiempo a los que me "ligué" fue a los padres de la susodicha... (es que es de risa la situación, vista hoy en día. Ring, ring, ¿que está Fulanita? Si, ¿de parte de quién? soy Carlos... Vale.ahora se pone). ¿Os podéis creer que esos padres me acabaron invitando a pasar fines de semana con ellos? Solo les faltó meterme en la cama con su hija... La hermana mayor, que se fue a vivir fuera cuando se casó, me invitó a pasar 15 días de vacaciones ¡en su casa! (Creo que hoy me habrían denunciado por acoso...) Pero lo bueno fue como acabó mi "platonismo" por la susodicha. Ring, ring, ¿que está Fulanita? Hasta aquí, normal. ¡Hooolaaa! (uy, ¿que ha pasado? este "hola" no es normal...) Nada, que si mañana que es sábado te apetecía ir al cine... "Vale, bueno" (yo no entendía nada. ¿Que había cambiado desde el miércoles pasado? ¡Si su madre la tuvo que obligar a salir de su habitación a saludarme!) Te paso a buscar mañana a las 5. "Vale. Hasta mañana" Buff, se me saltaban las lágrimas de alegría... Al fin una chica, esa chica, me había dicho que si a algo... Al día siguiente, me presento en su casa y, Clinclóng!!! Llamo al timbre. "Un momentito, que ahora salgo." de fondo se oye algo así como una bronca "padre/hija". Sale el padre y me dice, con cara de cabreo "a las 9 os quiero aquí. ¡Ni un minuto más!" Glups, parece que estaba castigada sin salir el fin de semana. Ahora empiezo a entender el "buen rollo" de ayer... Pensaréis, "que cabrona", o "que lista". Más vale con Carlos que encerrada en casa. Lo que sea para no quedarse el fin de semana estudiando... Pues esperad, que sigo contando. ¿Dónde vamos? ¿Te apetece ver la peli "tal"? No, pensaba en ir a ver la "cual" al cine de la esquina de abajo. Mira, que casualidad. Había quedado con otro en la puerta del susodicho cine. Ni que decir tiene que me largué, pero mi bondad/estupidez me hizo estar a las 9 menos cinco a la puerta de su casa. Ella también estaba en la puerta. Sus padres y hermana no creo que entiendan que pasó ese día para que yo dejase de llamar, de preguntar por ella, de ir día si día no a su casa, aunque solo fuera para recibir negativas, desprecios y algún que otro consejo... Lo mejor, es que sigo sin saber por qué "no". Solo "no". Sin escusa, ni razón, ni motivo, ... Solo el "no" por que sí. Y de esto hace... 50 años. Y esos "no" por que sí, siguen siendo mi día a día. Quizá, sólo quizá, algún día sepa el por que. Pero seguro que será demasiado tarde. ¿Existirá la reencarnación?
sábado, 29 de junio de 2019
lunes, 17 de junio de 2019
Llevo días pensando...
en que me habré equivocado en esta vida. Sigo y sigo dándole vueltas a mis fantasmas. Fantasmas que aparecen cada vez con más frecuencia y me recuerdan mi adolescencia, mi juventud. Me recuerdan lo imbécil que he sido y, por ende, que sigo siendo, (ya sabéis: el ser humano es el único burro que tropieza dos veces con la misma piedra) y, lo peor, que sigo sin saber como darles salida a mis pensamientos. ¿Por que me tengo que acordar cada día con más frecuencia de cuando nadie me hacia caso? ¿Quizá por que sigue todo igual? No lo entiendo. Por mucho que me esfuerce, no lo entiendo. No entiendo que mi pareja esté siempre triste y de mal humor. Si, ya lo sé. Yo no soy "la alegría de la huerta". Al revés. Soy capaz de aburrir a un ficus. Pero aún así, me cuesta comprender esta situación. Y, de nuevo, aparecen los fantasmas. Sigo recordando los amores platónicos que nunca llegaron a pasar de ahí, sigo recordando las veces que me dijeron "no" sin más explicación, sin llegar a saber por qué. Sigo recordando que el "no" ha sido la tónica de mi vida en pareja, por llamarle de alguna manera. "No" cuando le decía a alguna chica de ir al cine. "No" cuando le decía a alguna chica de ir a tomar algo a un bar. "No" cuando decía de ir a una discoteca, ... Ya más tarde, con mi pareja, "no" cuando le decía de ir a la cama, (No éramos unos críos. Nos conocimos con 23 añitos y nos casamos con 24. El noviazgo, por carta) siempre con el mismo denominador común: "no" y punto. Motivos, excusas o razones, siguen siendo grandes desconocidos hasta este momento. Pero "no". Solo "no". Nada más.
Ante esto, la imaginación se pone en marcha. "Se me debe notar en la cara que soy un inútil" es la frase que, recurrentemente, me viene a la cabeza. Si no, no se como explicar mi "anti-éxito" social...
Ante esto, la imaginación se pone en marcha. "Se me debe notar en la cara que soy un inútil" es la frase que, recurrentemente, me viene a la cabeza. Si no, no se como explicar mi "anti-éxito" social...
domingo, 16 de junio de 2019
¿Quién dijo que "esto se acaba"?
Pues no. Esto sigue y sigue, con la misma intensidad, con la misma actitud, todo igual. Todo el día de "morros" y contestando con"evasivas", si es que hay respuesta. Cada día aparecen más cosas en las que "hacer gasto". Ayer se empecinó en que, "como tu sabes más de esto", fuese a ver una casa de materiales de construcción en donde su hermana debía decidir que materiales desea para renovar el cuarto de baño, que, por cierto, pagamos nosotros. Claro que si, se trataba de una pequeña "trampa". ¿Nadie se lo imaginaba? (Pues ya que estamos, ¿por que no miramos baldosas o pizarra para "alicatar" la rampa del garaje?) Luego, a la tarde, como no había entrado "al trapo", aumentó el nivel de, no se como calificarlo, (malestar, desasosiego o, simplemente, mal rollo) y se fue ella sola a comprar un regalo de cumpleaños para nuestro sobrino, sin dar opción a acompañarla. ¿Alguien adivina como vino? Pues si cargada con tres bolsas del super, y eso que "no hacía falta nada". La verdad es que no se que hacer. Últimamente, solo pienso en lo bien que se lo pasan algun@s y en el hambre que sigo pasando. Quizá me lo merezca...
Seguimos para "bingo".
Y hoy, ¿que ha pasado?
En realidad, no es hoy sólo. He de reconocer que a mi pareja le ha tocado una vida un tanto "comprometida", por calificarlo de alguna manera. El tener que hacerse cargo de un hijo deficiente, con graves problemas de salud, seguro que ha marcado su, o nuestra vida durante trece larguísimos años. Luego, la aparición de una enfermedad neurodegenerativa, seguro que no ayuda a que sea una persona alegre y divertida, como era en los primeros años (o, quizá, solo meses) de nuestra vida en común. Pero cada día que pasa, el desasosiego y las malas caras siguen asomándose a nuestras vidas. Sigo sin saber que he hecho mal. Hace poco días me preguntó, muy seriamente, si me entendía con otra persona. Lo siento, pero marcó en mi día a día un punto de inflexión difícil de superar. Me intentaré explicar. Punto Uno: Yo siempre he sido una persona con problemas de relación, sobre todo, con las personas del sexo contrario. Amig@s de juventud, me decían, medio en broma medio en serio, que yo, en vez de desodorante usaba repelente. Otros me explicaban la teoría de que yo, con un buen sueldo y con moto, si le daba una patada a un farol, me "caían" siete,... perro a mí sólo me caían siete mierdas de paloma. De hecho, la primera chica con la que me dí un "morreo" fue cuando, ya mayorcito para esos menesteres, con 19 años, la novia de un amiguete "lió" a una amiga suya jugando a las "prendas" para que me diera un beso. Ni que decir tiene, que la "aventura" duró dos días, y me dejó por "atontao". Cada vez que me acuerdo de sus insinuaciones,... (Uy!, se me ha bajado la cremallera del pantalón...) Y yo, en la higuera. Esa es toda mi experiencia con el sexo opuesto, hasta que conoci a mi actual pareja. Por cierto,y abundando en mi "sex-appeal": el día que nos conocimos, según ella, yo no estaba. Punto Dos: Siempre, siempre, he intentado encontrar el lado bueno a todos los avatares de nuestra relación con mi pareja. Otra cosa es que no entienda determinadas reacciones. Pero siempre he intentado justificar las reacciones que yo no considero adecuadas, quizá cargándome de "culpas" inexistentes (claro, como soy así, pues eso), quizá buscando justificación externa a cada situación. Pero que pudiese llegar a pensar que "le engañaba", me dejó fuera de juego. Como puede ser que una persona que sabe que la quieres, que llevas años a su lado, apoyándole (aunque diga que no), intentado comprender, o, al menos, tolerando, esos días "malos" ( o sea, casi todos) en los que viene siendo nuestra vida en común, que sabe, aunque quiera obviarlo, que una cosa es ser bueno y la otra tonto y que, por lo tanto, se, o imagino, lo que pasó hace ya treinta y pico años, aunque nunca se lo haya preguntado... que me he encargado, por cosas de la vida que no vienen a cuento, de llevar yo la casa durante siete años, incluyendo el cuidado de su madre, con Alzheimer, ... Bueno, pues eso. Que no, que no entiendo por que tengo esa sensación de seguir siendo el malo, el atontado y el imbécil que se lo "traga" todo. Otro día, más.
En realidad, no es hoy sólo. He de reconocer que a mi pareja le ha tocado una vida un tanto "comprometida", por calificarlo de alguna manera. El tener que hacerse cargo de un hijo deficiente, con graves problemas de salud, seguro que ha marcado su, o nuestra vida durante trece larguísimos años. Luego, la aparición de una enfermedad neurodegenerativa, seguro que no ayuda a que sea una persona alegre y divertida, como era en los primeros años (o, quizá, solo meses) de nuestra vida en común. Pero cada día que pasa, el desasosiego y las malas caras siguen asomándose a nuestras vidas. Sigo sin saber que he hecho mal. Hace poco días me preguntó, muy seriamente, si me entendía con otra persona. Lo siento, pero marcó en mi día a día un punto de inflexión difícil de superar. Me intentaré explicar. Punto Uno: Yo siempre he sido una persona con problemas de relación, sobre todo, con las personas del sexo contrario. Amig@s de juventud, me decían, medio en broma medio en serio, que yo, en vez de desodorante usaba repelente. Otros me explicaban la teoría de que yo, con un buen sueldo y con moto, si le daba una patada a un farol, me "caían" siete,... perro a mí sólo me caían siete mierdas de paloma. De hecho, la primera chica con la que me dí un "morreo" fue cuando, ya mayorcito para esos menesteres, con 19 años, la novia de un amiguete "lió" a una amiga suya jugando a las "prendas" para que me diera un beso. Ni que decir tiene, que la "aventura" duró dos días, y me dejó por "atontao". Cada vez que me acuerdo de sus insinuaciones,... (Uy!, se me ha bajado la cremallera del pantalón...) Y yo, en la higuera. Esa es toda mi experiencia con el sexo opuesto, hasta que conoci a mi actual pareja. Por cierto,y abundando en mi "sex-appeal": el día que nos conocimos, según ella, yo no estaba. Punto Dos: Siempre, siempre, he intentado encontrar el lado bueno a todos los avatares de nuestra relación con mi pareja. Otra cosa es que no entienda determinadas reacciones. Pero siempre he intentado justificar las reacciones que yo no considero adecuadas, quizá cargándome de "culpas" inexistentes (claro, como soy así, pues eso), quizá buscando justificación externa a cada situación. Pero que pudiese llegar a pensar que "le engañaba", me dejó fuera de juego. Como puede ser que una persona que sabe que la quieres, que llevas años a su lado, apoyándole (aunque diga que no), intentado comprender, o, al menos, tolerando, esos días "malos" ( o sea, casi todos) en los que viene siendo nuestra vida en común, que sabe, aunque quiera obviarlo, que una cosa es ser bueno y la otra tonto y que, por lo tanto, se, o imagino, lo que pasó hace ya treinta y pico años, aunque nunca se lo haya preguntado... que me he encargado, por cosas de la vida que no vienen a cuento, de llevar yo la casa durante siete años, incluyendo el cuidado de su madre, con Alzheimer, ... Bueno, pues eso. Que no, que no entiendo por que tengo esa sensación de seguir siendo el malo, el atontado y el imbécil que se lo "traga" todo. Otro día, más.
Hoy tampoco será un gran día.
Parece que lo de ayer, dura. Seguimos sin comentarios, sin "Feed Back" ni nada que se le parezca. Solo un "buenos días" y un "Si no he vuelto a la hora de comer, hay comida en la nevera". La imaginación se acaba desatando, y claro, empiezo a buscar motivos, razones o excusas por las cuales puedo haber desatado la "ira de los dioses". Parece que la más plausible es que le comenté que no me gustaba una librería que había visto. Si es ese el motivo, no quiero pensar lo que habría ocurrido si le digo que no veo la necesidad de cambiar la librería, o no es el momento adecuado debido a una acumulación de gastos familiares. Ya hace un tiempo cogió un cabreo de tamaño gigante por que comenté que no creía que fuera necesario cambiar la nevera, una Kombi de 180 cm, (Si, la habitual en todas las casas, esa de tres cajones de congelador y un buen espacio de refrigerador) por otra mas grande. Hay que tener en cuenta que somos solo dos en casa, que tenemos un supermercado a menos de 10 minutos a pie, y que, además, yo llevaba siete años encargándome de la "intendencia" doméstica, al haber accedido a la pre-jubilación, por lo que conocía con bastante rigor las necesidades de espacio en nevera y congelador. Pues después de una buena discusión, acabé yendo a la tienda de electrodomésticos a comprar la nevera+congelador de dos puertas. Si no, aún estaríamos discutiendo si la nevera es necesidad imperiosa o no. Así que, imagino, que el cabreo de ayer viene por lo de la librería. ¿O no? Sólo es una suposición mía. Si le pregunto, se lo que contestará, que no, que su carácter es así, que le ha dado un "bajón", que ojalá... No sigo. Otro día quizá me vea con más capacidad para explicar sus teorías sobre sus "bajones".
¿Por qué? Siempre por qué...
De nuevo, es un decir lo de nuevo, se repite la historia. Mi compañer@ en la vida decide estar de morros sin comerlo ni beberlo. Y yo, como tontolaba que soy, sin entender de que va. Ayer ya estaba un poco de lado. Pero hoy ha llegado el clímax (Que nadie lo confunda con un orgasmo, que eso hace años que solo pasa por error. Si, si, la penúltima vez, hace ya un tiempo, se quedó dormid@ a la mitad...)
Bien, la cosa es que yo sigo sin saber como actuar. Si hablo, mal. O se malinterpreta lo que digo, o se tergiversa, o, simplemente, se lleva al terreno de lo pantanoso y se empieza a sacar cosas que no vienen a cuento. Si no,"es que nunca dices nada", o sea, mal también.
Quizá es que me lo merezco. Analizando mi "superatareada" vida sentimental, tengo la sensación de que mis "amigos" (es un decir) de la juventud, tenían razón cunado me decían que en vez de colonia yo usaba repelente... Como voy a olvidar que la primera y única pareja que tuve antes de casarme, a parte de que se lió conmigo debido a que la novia de un amigo "la lió" jugando a las prendas, me dejó a los dos días...
Bien, la cosa es que yo sigo sin saber como actuar. Si hablo, mal. O se malinterpreta lo que digo, o se tergiversa, o, simplemente, se lleva al terreno de lo pantanoso y se empieza a sacar cosas que no vienen a cuento. Si no,"es que nunca dices nada", o sea, mal también.
Quizá es que me lo merezco. Analizando mi "superatareada" vida sentimental, tengo la sensación de que mis "amigos" (es un decir) de la juventud, tenían razón cunado me decían que en vez de colonia yo usaba repelente... Como voy a olvidar que la primera y única pareja que tuve antes de casarme, a parte de que se lió conmigo debido a que la novia de un amigo "la lió" jugando a las prendas, me dejó a los dos días...
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