miércoles, 20 de enero de 2021

Mala temporada llevas, amigo...

 Bueno, vamos a ver. Quizá podría parecer que dicho así,  lo de "mala temporada" es una exageración. Podría ser,  pero no es. Vamos a ver si me explico, que soy muy cazurro para eso. Este año 2020 ha sido un año "especial" y  no solo por la pandemia de la Covid, si no por que parece ser que la conjunción de la Luna con Júpiter y Saturno han provocado una serie de estragos en mi. La cosa arrastra desde Octubre del 2019, cuando la "buena" de la doctora que CatSalut me asignó en su dia, decide pasar por alto mi solicitud verbal de "creo que me tendría que mandar al urólogo" y responderme con un lacónico "no esta aconsejado" sin preguntar ni "que te pasa", ni "por que crees que necesitas ir al especialista..." Total que me voy a un urólogo privado y al poco tiempo, en Febrero de 2020, me detectan un hermoso y bonito cáncer de próstata. Justo entonces, se declara la pandemia con los resultados que todos conocemos. Aislamiento, encerrados en casa, etc. Asi que, hasta junio no paso por el quirófano y me extirpan la glandulita de las narices (Total, para lo que me servía, ...) Bien, los efectos secundarios de una intervención de este tipo, básicamente, son dos: La incontinencia urinaria, que en la mayoría de casos acaba revirtiendo a base de ejercicios, fisioterapia, etc. y la pérdida de la capacidad de erección, que solo puede "arreglarse" medianamente mediante medicación. Asi que vamos por la primera fase: Pastillitas de Tadalofilo. "te tomas una cada dia y el dia que haya actividad (supongo que no se refería a cortar leña, con lo de actividad, no?), te tomas dos" Vale, ¿alguien es capaz de adivinar cuanto dura un envase de 28 pastillas? ¡Exacto! 29 dias. Si, me olvide un dia de tomarme la pastilla. Como el resultado es el que tod@s podemos suponer, pasamos a la segunda fase: Una especie de jeringuilla que se aplica en la uretra antes de, de nuevo, "la actividad". Al cabo de tres meses, en la revisión rutinaria, se interesa por el resultado de la cosa esa, por cierto, bastante anti-libidinosa. Se le escapa la risa por debajo de la mascarilla cuando le explico que, muy bien, allí, en la nevera, no llora por las noches, no molesta, esperando que caduque para ir a comprar otra dosis a la farmacia, ... Ya, cuando le pido que me haga la receta de nuevo por que la he perdido, no se puede aguantar más la risa y me dice "pero esperate a comprarlo, eh? Que no se te junten dos".  Será cabrón... pienso para mis adentros. Aún debe estar descojonandose.

jueves, 20 de agosto de 2020

¿Es el verano una mala época?

 Parece que, si no es una mala época, al menos me despierta la musa de la escritura, de intentar explicar mis vivencias de mierda. De publicar mis interioridades,

La verdad es que llevo una temporada, para calificarla de una manera "suave", asquerosa. Desde que puso en duda mi fidelidad no consigo levantar cabeza. No encuentro nada que ayude a poner las cosas en su sitio. Sigo sin saber que hacer, si decirle como me siento, si tirar "el carro por las piedras" y enviarlo todo a rodar, ... Y al final opto por la solución "fácil": callar, tragarme mis sentimientos, intentar pasar por la vida como si todo fuesen"florecillas del campo"... 

Hace un  tiempo, no mucho, a lo sumo un par de meses, me preguntó que "por que no dormía bien". Y se me ocurrió explicarle lo mal que me sentí el año pasado, cuando coincidieron varias cosas en poco menos de un mes. Enterarme de que mis amigos de juventud decían que yo "era rarito" por boca del hijo de unos de ellos, no fue precisamente un sentimiento agradable. ¿Nadie le ha explicado a ese chico el porque yo me comportaba así? ¿Ni su padre ni su madre le han explicado que todos tenían pareja menos yo, que estaba harto de hacer de "carabina"? ¿Que me jodía ir al cine, a la playa, a esquiar con ell@s por que era peor que irme solo? Tampoco fue muy agradable que digamos enterarme, siete años después de dejar el trabajo, del motivo por el que me tenían arrinconado. En esta ocasión, a nadie, ni amigo ni enemigo, se le ocurrió preguntar "Carlos, ¿es verdad eso que se dice que robaste dinero de la cuenta de tu padre"? Con lo fácil que habría sido desmontar ese bulo... Mi padre falleció cuando yo tenía siete años. Sobran comentarios, ¿no? Y aún fue peor cuando ella puso en duda mi fidelidad. ¿Como voy a ser infiel si te quiero? ¿Como voy a ser infiel si tengo menos atractivo que un ficus seco? ¿Como voy a ser infiel si me paso el día haciendo cosas por casa, y si salgo a algún sitio dándole detalles de donde y con quien voy? Estuve a punto de mirar debajo de la cama, a ver si estaba "la otra"...  Le dije lo mal que me había hecho sentir esos "descubrimientos". Lo duro que estaba siendo para mi reconocer que no actué bien, ni de joven, ni en la madurez, y menos ahora. Mi sorpresa fue cuando, en su defensa, me acusó de haberla herido yo con mis comentarios... !Ostia! Perdón, pero, ¿cuando? Si me paso el día mordiéndome la lengua, tragando saliva para no explotar,...Pues nada mas y nada menos que hace mas de 30 años, un día que le pregunté, después de cenar, recoger, poner niños a dormir, etc., que si se ponía a tender la ropa a esa hora para no sentarse conmigo un rato en el sofá... Curiosamente, no recuerda, o no lo comenta, lo que había pasado un día antes. ¿Recuerda alguien la historia del "calentón", el posterior "plantado" y el comentario de "mañana te compensaré"? ¿Alguien piensa que debería ser yo el que pusiese en duda su fidelidad, y no al revés? O, ¿es que soy rarito?

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Hace tiempo que no escribo...

A veces, la inspiración a que nos tienen acostumbrados los guionistas de películas hacen honor a la verdad. Seguro que si la inspiración te pilla "distraído", no vas a escribir nada. Pero también es verdad que otras veces "las musas han pasado de mi" como decía la canción de Serrat. Y eso  ocurre cuando a la dificultad innata de expresarse, sumamos la dificultad para poner nuestros sentimientos encima de la mesa.
Cuando en nuestro cerebro se acumulan cosas y más cosas, apelotonadas, convirtiendo nuestro pensamiento en un magma de ideas y sentimientos con o sin sentido, no sé, que se sobreponen, se apelmazan, y te hacen sentir esa sensación de que "no puedo expresar" lo que siento, no sin hacer un sobresfuerzo difícil de digerir...
Y, últimamente, me pasa con frecuencia.
Solo atiendo a sentirme mal, sentirme rechazado, como siempre, pero con un nudo que me atenaza y no se por donde darle escape.
Intento expresarme. Intento escribir. Y borro lo que he escrito. Y vuelta a empezar. Y así días y días. 
Todo se torna borroso cuando te das cuenta de que no has hecho nada positivo en la vida, en especial, para tí mismo. Ves que has dejado escapar cosas, posibilidades, que quizá no te habrían reportado nada bueno,  pero lo que es seguro, es que no te han reportado nada. Ni bueno ni malo. Solo el malestar de no haberlo intentado...
Bueno, demasiado filosófico hoy.
Como siempre, las malas caras, la tristeza, siguen aposentadas en las vivencias del día. ¿Por que no quiere ser feliz? ¿Por que se empeña en que las cosas vayan mal? Ya no se que hacer. Si "paso", mal. Si no, también. Si pregunto en que puedo ayudar, me tira algo por la cabeza, figuradamente. (Aun no ha llegado a lo físico, pero quizá sea igual de doloroso)
Esperemos que mañana sea un buen día. O al menos, menos malo.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Paciencia, paciencia. Santa paciencia.

Otra vez. Otra vez ha pasado. Otra vez, después de lo que debería haber sido un día normal, comiendo con familia, hablando con más familia, han vuelto las lágrimas, las malas caras y las respuestas "duras", por llamarlas de alguna manera cuando nos hemos quedado solos. Y yo he perdido la compostura. Después de mucho años de aguantarme, de poner buena cara, de "morderme los nudillos" y evitar a toda costa "saltar" y cabrearme, llevo una temporada que me enfado. Se ve que los Reyes Magos este año no me trajeron el saco de paciencia lo suficientemente lleno... Y me siento mal. Aunque en el fondo se que no soy ni culpable ni responsable ni nada por el estilo del mal humor y la tristeza, no puedo evitar pensar que algo pasa, que algo podría hacer para evitarlo. ¿Será por que ayer me fui todo el día con un amigo? De nuevo, ¿casualidad? No creo en las casualidades. Y si cada vez que salgo solo, bien en moto, bien en coche o, incluso, a hacer alguna reparación a las pocas horas hay drama... No es que si me estoy en casa no pase, pero no cada día. Pero si salgo, si es cada día... Cada cual que saque sus propias conclusiones.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Más historias de juventud.

O quizá debería titular la entrada como "más no historias de juventud"? Cuando se abre la Caja de Pandora, cuesta mucho, pero mucho, cerrarla. Los recuerdos se van enlazando unos con otros, vuelves a recordar cosas que hacia años, muchos años, que no recordabas; tanto es así que,  a veces, llegas a a pensar si no son fruto de tu imaginación. Pero pronto la realidad vuelve a ponerse ante mí. Si no es real ¿que hacia yo? Obviamente, es real. Por desgracia, es real. Hace poco me vino a la mente otro de mis "grandes amoríos" de juventud. Platónico, por supuesto. ¿Que pensabais? ¿que alguna chica me había dicho que "si"? En este caso, me quedé con la duda.
Un día me decidí a inscribirme en una academia de inglés. Después del "test" de entrada, a primero de lo básico, claro. Empieza el curso y "¡oh, sorpresa!" coincido con una clienta , una pelirroja que quitaba el hipo, bien, total que "te acompaño a casa". Y asi cada martes y cada jueves durante todo el curso. Y... ahi está toda la historia. Creo que acabó pensando que era homosexual. ¿Como, si no, se puede explicar que dos días a la semana la acompañase hasta su casa y no le tirase los tejos? ¿Ni una sola vez? Al menos no me dijo que no...

martes, 24 de septiembre de 2019

Asesor de pareja.

Hace ya un tiempo decidimos que así no podíamos "tirar" hacia adelante. La decisión compartida fue la de  buscar a alguien, un profesional, que nos escuchase, que  pudiese hacer de "mediador" entre nosotros y de esta manera, mirar de limar lo que nos está, desde hace ya muchos tiempo, haciendo daño. Ayer fue el "gran día". Tuvimos una primera charla con una psicóloga especialista en trastornarnos de pareja, o como se llame. Como es fácil suponer, se nos saltaron las lágrimas, nos costó un poquito abrir nuestro "yo interior" a una persona que no conoces, que supones que es neutral, ... Pero es como meter los dedos en un enchufe. Te haces daño, te molesta esa sensación de quemazón, de calambre, ... Las "vibraciones" pueden ser buenas. Lo son, seguro.  Pero cuesta mucho confiar en los demás, más aún cuando vienes "escarmentado" por tus experiencias anteriores, que no has sabido gestionar, y de las que solo recuerdas losa malos ratos, la soledad, la "incomprensión" de tus amig@s,...
Bien, dentro de 15 días, segundo "round".

jueves, 19 de septiembre de 2019

Hoy tampoco sabré el motivo.

Ya hace días que tenía previsto salir con unos amigos a desayunar y hoy ha sido el día señalado. Hemos dado un paseo en moto, hemos hecho un buen desayuno, y vuelta a casa. A mediodía estábamos ya de vuelta. A veces no hace falta ni que abrir la boca para demostrar tu estado de ánimo. El recibimiento ha sido de caras serias, respuestas monosilábicas, gestos de, ¿como decirlo?, "molestia" ante cualquier intento de contacto, ... Solo un escueto "gracias" cuando he recogido la mesa y le he ofrecido un café. ¿Es esto una reprobación de que me haya ido esta mañana? ¿no? Pues a mi me lo parece.  Misma situación que cuando me voy a ver a alguno de los pocos clientes que tengo. "Voy a ver al Sr. Tal, que tiene un problema con el ordenador", es la "contraseña" para arrugar el morro. Y, no veáis como se puso cuando le insinué de abrir un pequeño negocio de reparación de ordenadores. Una vez se me ocurrió preguntarle si no le gustaba que hiciese cosas, como reparar ordenadores. "No, no. Haz lo que quieras". Luego, eso sí, me echó en cara que yo no la había apoyado nunca.
Hoy, un ángel me ha dicho que escriba. Eso hago.