Ya hace días que tenía previsto salir con unos amigos a desayunar y hoy ha sido el día señalado. Hemos dado un paseo en moto, hemos hecho un buen desayuno, y vuelta a casa. A mediodía estábamos ya de vuelta. A veces no hace falta ni que abrir la boca para demostrar tu estado de ánimo. El recibimiento ha sido de caras serias, respuestas monosilábicas, gestos de, ¿como decirlo?, "molestia" ante cualquier intento de contacto, ... Solo un escueto "gracias" cuando he recogido la mesa y le he ofrecido un café. ¿Es esto una reprobación de que me haya ido esta mañana? ¿no? Pues a mi me lo parece. Misma situación que cuando me voy a ver a alguno de los pocos clientes que tengo. "Voy a ver al Sr. Tal, que tiene un problema con el ordenador", es la "contraseña" para arrugar el morro. Y, no veáis como se puso cuando le insinué de abrir un pequeño negocio de reparación de ordenadores. Una vez se me ocurrió preguntarle si no le gustaba que hiciese cosas, como reparar ordenadores. "No, no. Haz lo que quieras". Luego, eso sí, me echó en cara que yo no la había apoyado nunca.
Hoy, un ángel me ha dicho que escriba. Eso hago.
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