O quizá debería titular la entrada como "más no historias de juventud"? Cuando se abre la Caja de Pandora, cuesta mucho, pero mucho, cerrarla. Los recuerdos se van enlazando unos con otros, vuelves a recordar cosas que hacia años, muchos años, que no recordabas; tanto es así que, a veces, llegas a a pensar si no son fruto de tu imaginación. Pero pronto la realidad vuelve a ponerse ante mí. Si no es real ¿que hacia yo? Obviamente, es real. Por desgracia, es real. Hace poco me vino a la mente otro de mis "grandes amoríos" de juventud. Platónico, por supuesto. ¿Que pensabais? ¿que alguna chica me había dicho que "si"? En este caso, me quedé con la duda.
Un día me decidí a inscribirme en una academia de inglés. Después del "test" de entrada, a primero de lo básico, claro. Empieza el curso y "¡oh, sorpresa!" coincido con una clienta , una pelirroja que quitaba el hipo, bien, total que "te acompaño a casa". Y asi cada martes y cada jueves durante todo el curso. Y... ahi está toda la historia. Creo que acabó pensando que era homosexual. ¿Como, si no, se puede explicar que dos días a la semana la acompañase hasta su casa y no le tirase los tejos? ¿Ni una sola vez? Al menos no me dijo que no...
No hay comentarios:
Publicar un comentario