Para mucha gente, agosto es el mes de verano por excelencia, vacaciones, playa, mar, montaña, viajes, relax, ... Por otro lado, ¿sabéis que es el mes en que se gestan más divorcios? El resto del año, el día a día te lleva de la mano hacia el día siguiente sin dar tiempo a pensar, pero durante las vacaciones tenemos más tiempo libre, más tiempo de convivencia con la pareja, más tiempo para discutir, en definitiva. También es un mes dado a los enamoramientos, si es que esto existe. Más bien reo que el calor, el día largo, el disponer de más tiempo para el ocio, hace que nos "entretengamos" en ver a gente con la que nos gustaría darnos un revolcón, aunque en algún caso, eso solo se quede en eso: un pensamiento sin más contenido.
Viene esto a cuento de que, durante unos días hemos estado en un apartamento con mi cuñada y sus dos hijos. Ella ha conocido a un hombre mas o menos de su edad, y no ha dudado en endosarnos a sus queridos hijos, para irse de cena (se ve que ahora se le llama ir a cenar...) con él. Hasta aquí, muy bien. Cuando a las 8 de la mañana no ha aparecido, su hermana se empieza a preocupar. Llamada de teléfono y "me tomo un café y vengo" (¿ahora también se le llama "tomar un café?). A las diez, nueva llamada. "Id hacia la playa, que ya voy directamente" (Ahora ya no sabe que nombre darle). A las 12 y media, nueva llamada: "Es que se nos ha estropeado el coche". Esta manera de llamar a las relaciones sexuales no lo había oído nunca... Ya la puntilla llega a la una y media, "¿me podéis venir a buscar?" Obviamente, ¿A quien le va a tocar hacer el memo e ir a buscarla al pueblo de al lado? Bien, lo habéis acertado. Sus hijos, que llevan todo el día preguntando por su madre y a los que no sabemos ya que excusa darles, se apuntan: " ¡yo voy, yo voy!" A la media hora de estar esperándola donde hemos quedado, tras cuatro llamadas no contestadas (¿qué estará haciendo?) me contesta por Whatsapp. "Ahora salgo". Mierda, ¡que envidia! En mi caso, para contar cinco polvos necesito coger el calendario y contar los años bisiestos. Ya lo dicen que los divorciados follan más que los casados... pero ¿tanto? No me lo imagino. Yo cuando era soltero, no me comí una rosca en toda esa etapa de mi vida. Y mi maravilloso "sex apeal" me hace pensar que nada cambiaría ahora... Supongo que, si habéis leído las entradas anteriores, recordaréis mis aventuras amorosas (así en plural parece que hayan sido muchas) que se limitaron a algún que otro amor platónico y para de contar. Así que solo me queda la envidia de compañera. Y nada de "envidia sana". La envidia nunca es sana.
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