viernes, 23 de agosto de 2019
Buscando inhibidores de la líbido.
Hace ya años, quizá más de treinta, fui al urólogo y le pedí que me recetase algún inhibidor de la líbido. El tío no se lo creía. Y, obviamente me mandó a hacer puñetas, eso sí, con muy buenas palabras. Me dijo algo así como lo que tenía que hacer era consultar con un Psicólogo, que me aconsejaría que hacer. Como si el psicólogo le fuera a decir a mi pareja que había que mantener relaciones al menos una vez a la semana y, para colmo, poniendo buena cara... Después, al cabo de unos años ya en la era de Internet, me dediqué a buscar algún producto que cumpliese esa función, ya que lo del psicólogo no funcionó, claro. Y resulta que no hay información más que "en negativo" de los productos que pueden producir ese efecto. Me explico: Todo lo que encuentro es en el apartado de "efectos contraproducentes". O sea, "este medicamento hay que tomarlo bajo control médico, por que puede producir una merma en el deseo sexual". Vamos a ver, ¡pero, si es lo que yo quiero! Pues nada. Parece que todos se han de tomar con cuidado y, en caso de que produzcan un bajón en el rendimiento sexual, hay que ir al médico... Pues vale. De aquí a pocos día iré de nuevo al médico, a ver si se vuelve a reír de mí... Ya explicaré como me ha ido.
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