domingo, 16 de junio de 2019

Seguimos para "bingo".

Y hoy, ¿que ha pasado?
En realidad, no es hoy sólo. He de reconocer que a mi pareja le ha tocado una vida un tanto "comprometida", por calificarlo de alguna manera. El tener que hacerse cargo de un hijo deficiente, con graves problemas de salud, seguro que ha marcado su, o nuestra vida durante trece larguísimos años. Luego, la aparición de una enfermedad neurodegenerativa, seguro que no ayuda a que sea una persona alegre y divertida, como era en los primeros años (o, quizá, solo meses) de nuestra vida en común. Pero cada día que pasa, el desasosiego y las malas caras siguen asomándose a nuestras vidas. Sigo sin saber que he hecho mal. Hace poco días me preguntó, muy seriamente, si me entendía con otra persona. Lo siento, pero marcó en mi día a día un punto de inflexión difícil de superar. Me intentaré explicar. Punto Uno: Yo siempre he sido una persona con problemas de relación, sobre todo, con las personas del sexo contrario. Amig@s de juventud, me decían, medio en broma medio en serio, que yo, en vez de desodorante usaba repelente. Otros me explicaban la teoría de que yo, con un buen sueldo y con moto, si le daba una patada a un farol, me "caían" siete,... perro a mí sólo me caían siete mierdas de paloma. De hecho, la primera chica con la que me dí un "morreo" fue cuando, ya mayorcito para esos menesteres, con 19 años, la novia de un amiguete "lió" a una amiga suya jugando a las "prendas" para que me diera un beso. Ni que decir tiene, que la "aventura" duró dos días, y me dejó por "atontao". Cada vez que me acuerdo de sus insinuaciones,... (Uy!, se me ha bajado la cremallera del pantalón...) Y yo, en la higuera. Esa es toda mi experiencia con el sexo opuesto, hasta que conoci a mi actual pareja. Por cierto,y abundando en mi "sex-appeal": el día que nos conocimos, según ella, yo no estaba.  Punto Dos: Siempre, siempre, he intentado encontrar el lado bueno a todos los avatares de nuestra relación con mi pareja. Otra cosa es que no entienda determinadas reacciones. Pero siempre he intentado justificar las reacciones que yo no considero adecuadas, quizá cargándome de "culpas" inexistentes (claro, como soy así, pues eso), quizá buscando justificación externa a cada situación. Pero que pudiese llegar a pensar que "le engañaba", me dejó fuera de juego. Como puede ser que una persona que sabe que la quieres, que llevas años a su lado, apoyándole (aunque diga que no), intentado comprender, o, al menos, tolerando,  esos días  "malos" ( o sea, casi todos) en los que viene siendo nuestra vida en común, que sabe, aunque quiera obviarlo, que una cosa es ser bueno y la otra tonto y que, por lo tanto, se, o imagino, lo que pasó hace ya treinta y pico años, aunque nunca se lo haya preguntado... que me he encargado, por cosas de la vida que no vienen a cuento, de llevar yo la casa durante siete años, incluyendo el cuidado de su madre, con Alzheimer, ... Bueno, pues eso. Que no, que no entiendo por que tengo esa sensación de seguir siendo el malo, el atontado y el imbécil que se lo "traga" todo. Otro día, más.

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