domingo, 16 de junio de 2019
Hoy tampoco será un gran día.
Parece que lo de ayer, dura. Seguimos sin comentarios, sin "Feed Back" ni nada que se le parezca. Solo un "buenos días" y un "Si no he vuelto a la hora de comer, hay comida en la nevera". La imaginación se acaba desatando, y claro, empiezo a buscar motivos, razones o excusas por las cuales puedo haber desatado la "ira de los dioses". Parece que la más plausible es que le comenté que no me gustaba una librería que había visto. Si es ese el motivo, no quiero pensar lo que habría ocurrido si le digo que no veo la necesidad de cambiar la librería, o no es el momento adecuado debido a una acumulación de gastos familiares. Ya hace un tiempo cogió un cabreo de tamaño gigante por que comenté que no creía que fuera necesario cambiar la nevera, una Kombi de 180 cm, (Si, la habitual en todas las casas, esa de tres cajones de congelador y un buen espacio de refrigerador) por otra mas grande. Hay que tener en cuenta que somos solo dos en casa, que tenemos un supermercado a menos de 10 minutos a pie, y que, además, yo llevaba siete años encargándome de la "intendencia" doméstica, al haber accedido a la pre-jubilación, por lo que conocía con bastante rigor las necesidades de espacio en nevera y congelador. Pues después de una buena discusión, acabé yendo a la tienda de electrodomésticos a comprar la nevera+congelador de dos puertas. Si no, aún estaríamos discutiendo si la nevera es necesidad imperiosa o no. Así que, imagino, que el cabreo de ayer viene por lo de la librería. ¿O no? Sólo es una suposición mía. Si le pregunto, se lo que contestará, que no, que su carácter es así, que le ha dado un "bajón", que ojalá... No sigo. Otro día quizá me vea con más capacidad para explicar sus teorías sobre sus "bajones".
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