lunes, 17 de junio de 2019

Llevo días pensando...

en que me habré equivocado en esta vida. Sigo y sigo dándole vueltas a mis fantasmas. Fantasmas que aparecen cada vez con más frecuencia y me recuerdan mi adolescencia, mi juventud. Me recuerdan lo imbécil que he sido y, por ende, que sigo siendo, (ya sabéis: el ser humano es el único burro que tropieza dos veces con la misma piedra) y, lo peor, que sigo sin saber como darles salida a mis pensamientos. ¿Por que me tengo que acordar cada día con más frecuencia de cuando nadie me hacia caso? ¿Quizá por que sigue todo igual? No lo entiendo. Por mucho que me esfuerce, no lo entiendo. No entiendo que mi pareja esté siempre triste y de mal humor. Si, ya lo sé. Yo no soy "la alegría de la huerta". Al revés. Soy capaz de aburrir a un ficus. Pero aún así, me cuesta comprender esta situación. Y, de nuevo, aparecen los fantasmas. Sigo recordando los amores platónicos que nunca llegaron a pasar de ahí, sigo recordando las veces que me dijeron "no" sin más explicación, sin llegar a saber por qué. Sigo recordando que el "no" ha sido la tónica de mi vida en pareja, por llamarle de alguna manera. "No" cuando le decía a alguna chica de ir al cine. "No" cuando le decía a alguna chica de ir a tomar algo a un bar. "No" cuando decía de ir a una discoteca, ... Ya más tarde, con mi pareja, "no" cuando le decía de ir a la cama, (No éramos unos críos. Nos conocimos con 23 añitos y nos casamos con 24. El noviazgo, por carta) siempre con el mismo denominador común: "no" y punto. Motivos, excusas o razones, siguen siendo grandes desconocidos hasta este momento. Pero "no". Solo "no". Nada más.
Ante esto, la imaginación se pone en marcha. "Se me debe notar en la cara que soy un inútil" es la frase que, recurrentemente, me viene a la cabeza. Si no, no se como explicar mi "anti-éxito" social...

No hay comentarios:

Publicar un comentario