Ayer tenía que ser un buen día. Todo estaba preparado para celebrar su cumpleaños rodeada de amigos y familia. Un aperitivo, una barbacoa, bebidas, postre, pastel con velas, cava.,... Ya por la mañana iba el día un poco torcido. A la hora del desayuno ya habían caído tres o cuatro "broncas", "bronquitas", "reproches" o como le queráis llamar. Durante el día aún cayó alguna más. Pero lo mejor estaba por llegar. A la noche, mal humor, más reproches, más malas caras y a dormir no sin antes dar un portazo. Hoy por la mañana, la guinda que corona el pastel. Se despierta llorando, vuelven las frases de siempre, "Me quiero morir", " la vida es una mierda", ojalá tuviese valor para quitarme de enmedio", etcétera, todo eso, claro, sin dejar de llorar, sin dejar que esté a su lado, sin dejar opción a que intente consolarla.
A las tres horas, a la cama, un Diazepam, previa llamada a Urgencias del CAP, y a seguir esperando... Esperando ¿a qué? No lo sé.
Mi Pepito Grillo particular me sigue diciendo que no he sabido luchar por su felicidad, que no he sido capaz de hacer que su vida a mi lado sea, al menos, un poco placentera...
¿Es normal que aflore el sentimiento de culpa cuando no sabes los motivos?
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