Pues no lo sé. La teoría es que, si no dices lo que piensas, si te guardas tus pensamientos, si prefieres callar a "liarla", esos pensamientos se enquistan, se pudren y acaban haciéndote daño, amargándote la existencia,... Y, quizá, solo quizá, tengan una parte de razón los que así opinan.
A veces explicar tus pensamientos, tus dudas, tus ideas, solo hacen que reafirmar esas mismas dudas, esos mismos pensamientos, sobre todo, cuando ves que lo que obtienes, después del grandísimo esfuerzo que te supone el "romper el silencio", (vale, es culpa mía el ser una persona con tendencia a la introspección y a la melancolía), es una respuesta vaga y sin sentido, malas caras, malas vibraciones, tristeza y lágrimas,...
Hace dos días que me decidí a decirle a mi pareja que creía que me "esquivaba", que intentaba huir de mi, de mis caricias, de mis deseos de estar con ella, ... Bien, después de un buen "hartazón" de lágrimas, de excusas, de "es que yo no sabía que lo llevabas así", después de plantear mis dudas sobre sus "antidesos" (es que no se como calificarlo) de sexo, (Joder!, es que son 35 años así!) sus negativas, sus "duérmete", sus "estoy cansada", sus evasivas de todo tipo, incluso cuando tenía ganas, decidió "cambiar el chip" y tomar la iniciativa durante unas horas... Luego, bien pronto, vino la "cruz de la moneda": "Es que estoy haciendo un esfuerzo y tú no pones nada de tu parte, parece que me tengas miedo, etc. etc."
Vamos a ver. Dos cosas. La primera, es que yo no soy un "profesional" del sexo. Mi cuerpo, ya con unos cuantos años encima, no aguanta dos o tres revolcones en pocas horas, en parte por la edad, obvio, en parte por la falta de "entreno". Hace falta repetir que llevo 35 años "a pan y agua"?
La segunda es una cuestión "anímica". Hace muchos años tuve que tomar la "sabia" decisión de no tomar la iniciativa, de esperar a que su ritmo marcara la actividad, cansado de recibir negativas de todo tipo como ya he explicado antes. Solo añadir que ese "ritmo", más que ritmo era, o es, un "dejar pasar el tiempo y las ganas". Bien, después del esfuerzo que me supuso el rebelarme contra mis ganas de tomar yo la iniciativa, trabajo que me llevó meses de "estate quieto, no pienses, no pasa nada, mañana será mejor" ahora me echa en cara que no tome la iniciativa. Creo que es normal que, después de años y años de frenarme, de reprimirme, de coartarme a mi mismo, ahora me cueste el recuperar esa, como decirlo, alegría, predisposición, en definitiva, volver a tomar la iniciativa sin miedo al rechazo, sin miedo a la negativa, sin miedo a las malas caras, ...
Total, que si me hubiera quedado callado, estaríamos igual. O "más o menos".
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